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Carlos Robles

¿ Duros ?, a medias

Mi columna

¿ Duros ?, a medias

Por Carlos Robles Nava

Durante años, ha sido notoria la cantidad de placas vehiculares para gente discapacitada, al menos así son identificadas, aunque en gran parte de los vehículos portadores de esas “concesiones”, generalmente no son conducidos por personas inválidas.

Este problema y abuso se ha mantenido en Coahuila, sin que las autoridades de ningún nivel le han puesto un alto y por el contrario, lo fomentaron y permitieron con el disimulo y hasta complicidad, claro, con una buena gratificación económica entregada entre algunos de los empleados de la dependencia que extiende esas placas.

Muchos de los dueños de los vehículos con placas de discapacitado, llevan bastante tiempo disfrutando de esa canonjía al hacer el plaqueo sin mayor exigencia que pagar y pedir una “renovación” y, lógico, sin faltar la “mordida” o chantaje, aunque en muchos de esos “renovadores” ya falleció el familiar por quien pedían la tan codiciada placa de minusválido.

Tan solo en el 2012, se extendieron 11 mil juegos de placas dizque para personas con problemas de movilidad y en el 2015 llegó a incrementarse a 19 mil, algo así como un 80 por ciento más de discapacitados, esto dicho y confirmado por Roberto Díaz García, Administrador Fiscal del Estado.

Anunció, además, que para el replaqueo del 2016, se endurecerán los trámites exigiéndose un certificado médico y una carta notariada sobre la existencia del familiar discapacitado y demostrar que el vehículo está a nombre del inhabilitado físicamente.

De este beneficio serán eliminados, los que padezcan de discapacidad intelectual u otro tipo como auditivo o del habla, reiterando el funcionario que solo será para quienes realmente tengan una discapacidad motriz o de movilidad.

Por cuanto hace a las 19 mil placas ya existentes, no se tocarán en lo mínimo, aunque ya hayan fallecido las personas con discapacidad o bien que se haya obtenido a través de la clásica mordida.

Las autoridades recaudatorias del Estado, es posible que no deseen rascarle mucho al asunto, porque como bien dice el Gobernador, sale más pus o sea podredumbre que siempre ha existido en el plaqueo y replaqueo con los “gestores” de siempre que acostumbran hacer su agosto, contando en complicidad con empleados de esas áreas públicas  que dan el “visto bueno”.

Hay oficinas de Recaudación de Rentas en las distintas Regiones de Coahuila, que gracias a esos “gestores” se han regularizado hasta vehículos de Onappafa, lo que confirma que eso de las placas para discapacitados, es simple migaja.

En principio, no hay dudas de que los nuevos requisitos endurecerán los trámites para en realidad dar ese beneficio a los verdaderos discapacitados, quedando a medias la disposición al no exigir renovación de documentos a los 19 mil que ya tienen las anheladas placas. (www.intersip.org)