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Carlos Robles

Malos no, sino pésimos

Por más recomendaciones y llamados de parte de los gobiernos municipales, estatales y el federal para que los mexicanos con tendencia a engordar nos activemos, por desgracias las campañas realizadas por esos sectores han fracasado y es mínima la penetración que han tenido entre la comunidad, por más que pregonen lo contrario las respectivas autoridades.

Mi Columna

Malos no, sino pésimos

Por: Carlos Robles Nava

Por más recomendaciones y llamados de parte de los gobiernos municipales, estatales y el federal para que los mexicanos con tendencia a engordar nos activemos, por desgracias las campañas realizadas por esos sectores han fracasado y es mínima la penetración que han tenido entre la comunidad, por más que pregonen lo contrario las respectivas autoridades.

El sobrepeso o gordura trae como consecuencia enfermedades crónicas como la diabetes, cáncer, afección coronaria y deficiencia renal, entre otros padecimientos más.

Y, lamentablemente las consecuencias no paran ahí, pues al margen del costo médico que representa el tratamiento, hay que agregar las consecuencias o “rebotes” colaterales y que es la incapacidad o inactividad al estar en peligro de perderse al año un promedio de 185 mil empleos formales, dejando de generar 11 mil 500 millones de pesos al año.

Al menos es el resultado de un análisis e informe de lo que está causando la gordura y que fue realizado por el Instituto Mexicano de la Competitividad. La pérdida económica lo mide el IMCO anualmente con un estimativo de 400 millones de horas de trabajo productivo.

Estos escalofriantes datos, los dio a saber Oscar Hernández, Presidente de la Comisión Nacional de Salud y Protección Contra Riesgos  Sanitarios de la Confederación Patronal de la República Mexicana, COPARMEX, cuyas empresas asociadas cuentan con 4.2 millones de trabajadores que aportan más del 40 por ciento del producto bruto interno.

Esta situación de acuerdo a Oscar Hernández, quien la califica de pandemia, es consecuencia de la carencia de un sistema de salud eficiente que sea capaz de controlar y otorgar tratamientos oportunos.

Por lo anterior, añade en su análisis, México se encuentra en los últimos lugares mundiales en materia de productividad y competitividad.

Y, no solo Oscar lo afirma en su análisis sobre la atención en el sistema de salud de México, pues esto lo avala José Ángel Gurría, Secretario General de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, OCEDE, que afirma que el sistema de salud opera con ineficiencia, carencia de calidad e inequidad derivando ello en el crecimiento de enfermedades crónicas y degenerativas.

Solo para tener una idea de la gravedad del problema de la obesidad en México, solo en un centro hospitalario y que es precisamente en Hospital “Manuel Gea González” de la ciudad de México, al año atiende a 5 mil obesos que se someten a operaciones quirúrgicas para perder peso.

Esto que está sucediendo en México, es toda una realidad y una verdad, que si bien puede incomodar a algunos lectores, no se puede cerrarse los ojos frente a lo que está sucediendo y que lo vemos a diarios en las calles de toda ciudad de la República sea grande, mediana o pequeña.

Es necesario que la disciplina alimentaria se inculque desde temprana edad de la población nacional, siendo también indispensable que las mamás y papás se involucren o enrolen en conducir a sus hijos menores a una alimentación saludable, porque no es gratuita la frase de que más vale prevenir que remediar o bien, somos lo que comemos y sino no nos alimentamos sanamente, no seremos una población sana. (www.intersip.org)