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Carlos Robles

Porqué Topo Chico

Mi Columna

Porqué Topo Chico

Por Carlos Robles Nava

La trágica y tremenda trifulca registrada en el penal “Topo Chico” de Nuevo León, tiene orígenes y razones, no fue una simple pelea por la disputa de dos grupos de diferentes cárteles de la delincuencia organizada ni por el poder que representa el autogobierno que es común en todas las penitenciarías de los Estados por más que lo nieguen sus gobernantes.

Entre esos factores figura el hacinamiento de reos; el tráfico de drogas; la compra de impunidad y protección de los custodios o guardias de esa cárcel; la complacencia e impunidad que se daba a uno de los grupos y el trato desigual que por meses y hasta año dieron las autoridades penales de esa cárcel.

La penitenciaria “Topo Chico”, tiene una capacidad de 3,635 reos y había casi 4 mil, lo que provocaba la inconformidad de cientos de reos no pertenecientes a grupo alguno, aunque sí tenían que pagar por cualquier privilegio o tolerancia al grupo que tiene en ese momento el poder sobre la cárcel.

La existencia de armas punzo cortantes, aunque se asegura que igual hubo armas de fuego en posesión de los presos revoltosos e integrantes del auto gobierno.

La razón del porque hasta altas horas de la noche los procesados estaban fuera de sus celdas, pues los funestos hechos se iniciaron pasadas las once de la noche, cuando que en “Topo Chico” al igual que en el resto de las penitenciarías del resto del país, promedia entre las siete y ocho de la noche la hora en que los reclusos pueden andar en los patios o sea fuera de sus celdas.

El fastidio, abusos, arbitrariedades, el rebase de la paciencia y tolerancia de quienes tenían que someterse a los dos grupos, al igual que cuotas altas para conseguir comida, cigarrillos, cerveza, vino, visitas conyugales con o sin la pareja oficial o verdadero matrimonio.

Porqué uno de los grupos intentó refugiarse en el área penitenciario femenil, cuando que debe existir un supuesto e impenetrable acceso al área de las féminas y que generalmente son penales independientes.

Y, para rematar la compra de impunidad y complicidad de los custodios o vigilantes por parte exclusivamente a uno de los dos grupos que tenían repartido el autogobierno.

Cuando afirmamos que esas circunstancias son comunes en cualquier penitenciaría de México, es lamentablemente el sistema instituido en toda cárcel creada para quienes han sido sentenciados a purgar determinados años, dependiendo del delito cometido.

Es común que los gobiernos estatales, igual que el Federal, pasen desapercibido por descuido o disimulo, todos los factores que se conjugaron para amotinarse los reos, quienes están acostumbrados que haciendo ruido y alebrestarse de vez en vez, consiguen más condiciones de las autoridades estatales a través de los responsables de las áreas de encarcelamiento, pues en las ergástulas municipales sin mucha variación, aunque si en menor número de prisioneros, las anomalías, deficiencias, carencias y compra de “derechos” es similar a lo existente en los penales, con la diferencia desde el punto de vista cuantitativo, es decir, hay menos de todo, pero también hay rebeliones.

Esperar que se remedien esas situaciones, es impensable, pues son comunes esas fallas en las cárceles de cualquier parte del Mundo. (www.intersip.org)