Mi Columna
Que le crea su mamacita
Por Carlos Robles Nava
Hace justo ocho días, a través de un amigo personal de profesión periodista compartí el pan y la sal con un fuereño que me dijo vive en la frontera de Coahuila y entre taco y taco se le soltó la lengua por las corruptelas que se vive en la política y en los círculos gubernamentales.
El tema de la conversación en lo personal no le encontraba hacía donde estaba dirigiendo el “balazo” este ocasional y repentino amigo, hasta que se “abrió de capa” y con mucho énfasis me expresó sus deseos de ser candidato “independiente” para la alcaldía de uno de los puertos fronterizos de Coahuila.
Se refería a la ciudad fronteriza que hasta hace unos tres años, al menos se decía, era el más limpio de las comunidades de la franja fronteriza del Norte y Sur, convirtiéndose en la actualidad en todo un trochil o “marranero” por desatención de sus actuales autoridades locales, cuya cabeza no atiende ni cumple sus obligaciones por andar de municipio en municipio en búsqueda de adeptos por sus aspiraciones para ser el mero, mero petatero de Coahuila, al menos, él mismo se promueve para esa postulación.
La convivencia con el suspirante “autónomo, libre e independiente” duró poco menos de dos horas, al grado de que el comensal que invitó la comida se emocionó tanto que de simple aspirante a edil, se calificó idóneo para sentarse en la silla del Palacio Rosa, afirmando que tenía más de doscientos mil seguidores en las redes.
Es cierto que este sujeto fue el “paganini” de la comida, pero hay de suspiros a suspiros o sea de mentira a mentira que le rebatí diciéndole que la ciudad fronteriza que quiere gobernar, escasamente llega en la actualidad a 200 mil habitantes, sin embargo, éste siguió de tener 200 mil seguidores.
Fue repetitivo en que él no robaría como todos los políticos y gobernantes, añadiendo que se fijaría 1,200 pesos semanarios de sueldo o sea menos que un operario de la maquiladora más modesta de la frontera.
Para no ser desatento ni mal educado para decirle que le “bajara” a su cuento chino, le pregunté que si haría negocios aprovechando su cargo público e inmediatamente rechazó con un contundente no y que tampoco haría negocios.
Claro que de sus ocurrencias no le creí ni el 99 por ciento, pues aunque sin fundamento tengo mi convicción de que no hay político o gobernante en el pasado y presente ni lo habrá en el futuro que sino roba, mínimo hará negocios.
Regresé a mi oficina y lo primero que me puse a leer fue uno de los diarios locales y atrajo mi atención un título o “cabeza” de una nota que decía: “Recomendó a su hijo en Estados Unidos para negocios”, relatando que Carlos Bello Roch, cónsul de México, en Denver, Colorado, estaba utilizando su cargo en el extranjero para pasarle “clientes” a su hijo Carlos Bello Hernández, radicado en el antiguo Distrito Federal y que forma parte del Consejo Consultivo en el Instituto Federal de Telecomunicaciones, además del despacho “Bello, Gallardo, Bonequi y García”.
Me “chute” completa la información y me vino a la mente, lo siguiente: Qué lástima se haya regresado a su tierra natal con sus sueños guajiros quien “pichó” la comida, porque retome mi convicción de que nada en la vida es gratis, sobretodo que el que no hurta recursos públicos, lo menos hace negocios aprovechando el puesto público. ¿No?. (www.intersip.org)
