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Carlos Robles

¿ Te Pido o te doy ?

MI COLUMNA

 ¿ Te Pido o te doy ?

Por Carlos Robles Nava

A todos se nos van las cabras, dice vieja frase cuando se cometen errores involuntarios y tal fue el reciente caso del reconocido periodista televisivo Carlos Loret de Mola, cuando entrevistó a Minerva Salazar, mujer mexiquense sobre cuyo auto que conducía cayó encima pesada y enorme columna de acero que sostenía un panorámico.

No soy ningún erudito y menos conocer de las más elementales reglas gramaticales y de la lengua española o como dice ahora, de las reglas del buen decir.

Por mi trabajo periodístico he aprendido mucho y poco de todo, entre eso, el significado más correcto de ciertas expresiones y frases cotidianas, siendo una de ellas cuando una persona desea expresar su arrepentimiento para disculparse y dice: Te pido una disculpa, refiriéndose a una falta voluntaria o no que cometió en determinado momento.

Se ha hecho normal que el “te vengo a pedir”, en vez de dar, cuando se tiene que expresar o dar una disculpa de tal o cual equivocación o mal proceder y por tanto, la famosa frase de que vengo a pedirte y no a dar una disculpa o a excusarme porque te falte en tal o cual cosa, se ha instituido de tal forma que ya es usual y aceptado, queriendo y no.

En días pasados y durante una conversación con la más chica o pequeña de mis cinco herederas y herederos, me dijo “te pido una disculpa” y de inmediato reaccione, en buen plan, para preguntarle y yo porqué te tengo que dar una disculpa, si la que falló fuiste tu. Me respondió de inmediato, no se papi pero así se dice.

Tiene mucha razón, “así se dice”, pero me quedó la duda parte de ese día y el resto, pues sin querer y queriendo, me he acostumbrado desde años atrás a expresar: Quiero me disculpes por lo que paso en equis momento y algunas razones.

En las escuelas de educación básica y me refiero concretamente en las de primaria, este tipo de enseñanza ha pasado a la historia, es decir, ya no se acostumbra y sin saber a fondo si corresponde al área de civismo o en el renglón de la gramática, la verdad es que ha pasado tanto de moda que ahora las palabras son otras y predominan las malsonantes, maldiciones, obscenas o como se califiquen tales como guey, no chingues, alivianate cabrón, etc., que es ahora el nuevo lenguaje

No soy puritano, pero a pesar de los años vividos, me gustaban más los de mis tiempos en que la chava y el chavo tenían un comportamiento sino del todo correcto, al menos no tan brusco y corriente como ahora, al menos frente a nuestras féminas.

En mi tiempo, es decir, de joven también hubo peleas entre mujeres, poquísimas, pero las hubo, solo que siempre fueron a cien o doscientos metros de retirado del plantel educativo, cuando que en estos tiempos de la modernidad, ocurren en el interior de las escuelas y hasta en presencia de maestros pasalones o que no quieren verse envueltos dizque en “chismes”.

Los “magisters” han pasado a segundo término o no quieren cumplir con parte de su misión como guardianes de los niños y jóvenes de la era actual, porque si bien es cierto que la educación se mama, tampoco podemos hacer a un lado que las profesoras y profesores deben reformar esos valores que tanta falta hacen a nuestros hijos entre quienes muchos de ellos se ha olvidado el respeto a los adultos, además de conservarlo en su propia escuela que es donde pasan más tiempo.

Acaso, los jóvenes de hoy, replican lo que ven en su casa, porque si es así, deben tenerse asesoramiento de sus maestros, igual sobre el de dar y no pedir una disculpa, cuando quien la comete la está pidiendo y no dando. (www.intersip.org)