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Carlos Robles

No tienen madre

Es común, al menos es un decir generalizado entre la ciudadanía, que los políticos y en  este caso directamente la mayoría de los diputados locales y federales, al igual que los Senadores, una vez que logran su victoria en los comicios, se alejan de quienes los llevaron al poder y se insensibilizan incumpliendo promesas de campaña, siendo lo peor que en tiempos difíciles no son solidarios y menos comprensibles con el pueblo.

Mi Columna

No tienen madre

Por Carlos Robles Nava

Es común, al menos es un decir generalizado entre la ciudadanía, que los políticos y en  este caso directamente la mayoría de los diputados locales y federales, al igual que los Senadores, una vez que logran su victoria en los comicios, se alejan de quienes los llevaron al poder y se insensibilizan incumpliendo promesas de campaña, siendo lo peor que en tiempos difíciles no son solidarios y menos comprensibles con el pueblo.

De la transformación de los políticos tan pronto rinden protesta, hay muchos ejemplos y en días pasados, dieron una muestra más de su incomprensión y nos referimos a la difícil situación que se vive en México a partir del inicio de este 2015 a consecuencia de la caída de los precios internacionales en el petróleo y que ha dado lugar a que todas las Secretarías Federales, al igual que gobiernos estatales y municipales, tengan que amarrarse no solo el cinturón, sino las tripas para entrar a una austeridad no recordada hace ya algunos años.

Para ser fieles y leales a la penuria del pueblo mexicano, los Senadores “acordaron” y “decidieron” levantarse la canasta y tomaron una serie de medidas de austeridad, siendo entre éstas, la rebaja de la fabulosa y grandiosa cantidad de cien pesos mensuales en su salario.

Nuestros solidarios senadores hasta el 2014 percibían un sueldo mensual de 117 mil 600 pesos y se auto aprobaron para el 2015, un salario de 117 mil 500 pesos, cada mes. Así como está escrito, cien pesos mensuales será la aportación de los senadores para hacer frente a la crisis económica que está viviendo todo México.

Por otro lado, se vanaglorian de otras medidas o lineamientos de racionalidad y austeridad que “acordaron” para no ser una carga económica para el erario público federal y es suspender el servicio de vino de honor y bocadillos para los foros, exposiciones, simposios, talleres y demás eventos.

Otra de las medidas sin “precedente” fue el de eliminar los “obsequios” que tradicionalmente hasta antes de esta situación, se entregaba a los jefes delegacionales que participen en los eventos, limitándose los actos de ceremonial y de orden social.

La exclamación natural de los mexicanos al leer la noticia en el sentido de que los senadores se rebajarán cien pesos al mes de su salario, para estar a tono y solidarizarse al vía crucis económico que se vive, fue generalizada con un “no tienen madre”.

A su decisión y para redoblar su muestra de unidad, acordaron que el descuento de un peso en su salario o sean 50 centavos cada quincena, se publicara en el Diario Oficial de la Federación, para demostrar que son “machines” y “sabrán sostener su adhesión” a la austeridad oficial y que igual que el resto de los mexicanos, le entran al “apretón” de cinturón con cien pesos cada mes.

La otra cara de este vergonzoso acuerdo es la reducción de diez mil millones de pesos en  el presupuesto del 2015 al renglón de salud, cuando que cada vez son más las necesidades en este sector, pues en la medida en que ha crecido la población nacional, es la incidencia de contar con más centros médicos-hospitalarios.

Es inconcebible e increíble que el gobierno federal permita rebajar tantos miles de millones de pesos al renglón salud, cuando uno de los poderes legislativos da la espalda a esta escasez de dinero. Si bien es cierto que en papel y teoría los poderes legislativos y judiciales son autónomos e independientes, tampoco los mexicanos cerramos los ojos de que son valores entendidos, pues lo mismo en la Cámara Baja como en la Alta, (diputados federales y senadores, respectivamente) quien hace rugir y azotar el látigo es el Presidente de la Nación y más cuando esas mayorías son las mismas del partido en el poder. (www.intersip.org)