MI COLUMNA
Sarcásticas incongruencias
Por Carlos Robles Nava
Nuestras leyes y reglamentos siguen siendo en estos tiempos contemporáneos y de la supuesta modernidad, además de incongruentes, sarcásticos, burlescos y nada serios Para muestra de lo ridículo e inverosímil de una disposición en materia de protección civil es el hecho de que en Saltillo está prohibida la venta de cuetes o artículos de pirotecnia.
Sin embargo, en fechas tradicionales como Navidad, Año Nuevo, el Festejo del Santo Patrono y otras festividades más, todo saltillense truena o enciende los famosos “cuetes” y no pasa nada, pero, insisto, su venta está prohibida, por lo que los amantes de la pólvora van a Arteaga, en donde si hay permiso para venderlos y se abastecen
Otra “mafufada”, tonta y pecadora es, por ejemplo, en Torreón en donde se ha llevado a la cárcel a personas que son sorprendidas haciendo una necesidad fisiológica en un terreno baldío, cuando al dueño de éste no se le requiere y menos se le sanciona económicamente por no tenerlo cercado con alambre de púas, bardas de bloques o ladrillos u otros materiales que delimiten y señalen que se trata de una propiedad privada y por tanto, su acceso es una violación a una ley para justificar así la detención quien se atreve a meterse en tierras ajenas para hacer pipi o popo, como si los gobiernos mexicanos de cualquiera de sus niveles, tuvieran instalados sanitarios en vía pública como se hace en ciudades europeas, aunque se cobre.
Otra más son los anuncios en las carreteras donde indican la prohibición de no pararse en acotamiento alguno, es decir, la franja de no menos de metro y medio que se estila a partir de algunos años para acá, como si el gobierno federal a través de la Secretaría del Transporte y Comunicaciones, haya construido las suficientes paradas provisionales que a excepción de las autopistas particulares, en el resto de esas carreteras, los citados espacios brillan por su total ausencia.
Las autoridades saltillenses del área de Protección Civil, en el mes de diciembre pasado dijeron que se sancionaría irrestrictamente a todo aquel que venda cuetes o artículos pirotécnicos. Puede tronarse en cualquiera calle de la ciudad capital coahuilense, pero venderse “never”, jamás.
Lo burlesco e incongruente de nuestros reglamentos y leyes, es que se prohíbe la venta y uso, cuando que no se tiene personal suficiente para proceder contra violen esa disposición.
El uso o encendido de cuetes ha causado ya lesiones irreparables como la inhabilitación de los dedos de una de las manos al tronar ese artefacto antes de lanzarlo y evitar resultar lesionado, pero seguimos sin actuar y pisoteándose las leyes y reglamentos donde se instituye su prohibición.
Para que tanta legislación, si no se aplica la ley, transcurriendo los años y seguimos con esas barbaridades de la vida cotidiana de los coahuilenses a los que se les prohíben muchas cosas y éstas son siempre las que se hacen sin ser molestados.
Es balde las lamentaciones que los distintos sectores hacemos respecto a la placidez de como se llevan sus tres años cobrando los diputados locales, a quienes siempre los tachamos de “buenos para nada”, si sus legislaciones para regular y avanzar por una vida mejor, no pasan de simples pronunciamientos.
Hay mucho trabajo para las autoridades locales como es proceder contra los propietarios de los terrenos baldíos que en la mayoría de los casos están sirviendo de guarida de pandilleros y malvivientes, pero criticamos mucho y no hacemos nada.
Vaya que en verdad, es sarcástica la vida no solo de nosotros los coahuilenses, sino de todos los mexicanos que cada quien en su Entidad, enfrenta similares anomalías, sin que proceda. (www.intersip.org)

