Mi Columna
Porqué autogobiernos
Por Carlos Robles Nava
Más de la mitad de las penitenciarías de México en la actualidad, cuentan en su interior con el llamado “autogobierno” que no es otra cosa más que el mando o sea la máxima autoridad que tienen en sus manos los mismos reos.
Puede sonar imposible e inverosímil, pero es una verdad que viene de épocas muy del pasado y que yo recuerde por mi profesión de periodista, en Torreón siendo reportero de las fuentes policiacas hace 50 años ya era toda una actividad esta forma detectar el mando dentro de toda cárcel.
El dato estadístico de que el 54.6 de los penales estatales existentes cuenta con autogobierno, es el resultado de un estudio realizado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México, al someter a análisis 71 penales de 130 que fueron objeto de revisión.
El autogobierno tiene su razón de existir, se acepte o no y es precisamente la autosuficiencia de personal, los ´pocos o mínimos recursos económicos que se destinan no solo para su vigilancia interior y exterior, sino hasta para los alimentos que siempre ha sido paupérrimos y de pésima calidad y no me refiero a su sanidad, sino a sus compuestos que son generalmente productos caducos o que están por entrar a descomposición.
Tenemos cárceles con internos en su mayor parte que cometieron delitos del orden federal, en particular cuestiones de drogas y otras variedades comunes en la delincuencia organizada.
El gobierno federal, cómodamente desde el pasado ha asignado cantidades irrisorias para la alimentación de los reos de su área o sea los llamados “federales”, mientras que el resto tanto para alimentación como vigilancia por dentro y fuera, luz, agua y otros renglones, corren por cuenta del Estado respectivo.
Esto es al margen del tráfico sexual que siempre se ha vivido a tambor batiente y me refiero no a las visitas conyugales con quien el reo hace vida común dentro de las leyes o como unión libre, siendo también negocio del autogobierno la venta de productos que tienen las múltiples “tienditas” que se van estableciendo en los patios de la cárcel y en la mayoría en el mismo interior del espacio carcelario.
Existe una incongruencia con lo siguiente y que son la posesión de los decomisos de dinero en efectivo, propiedades y otros valores que son decomisados o retenidos quedando en manos de la Federación y que en la mayoría de los casos dispone el gobierno central de esos recursos, sin participar a los gobiernos estatales.
El autogobierno representa para cualquier autoridad estatal en turno el ahorro en custodios, del interior, preferentemente, así como pingues ganancias por permitir el tráfico de drogas y otras cosas permitidas ilegales y que se acuerdan de mutua a conformidad por los ahorros en la economía dentro de los presupuestos estatales.
Insisto, los autogobiernos en las ergástulas no son gratuitos, se han constituido y fortalecido con pleno consentimiento y placer de los estatales, considerándose como “males necesarios”.
Por tanto, no derbe sorprendernos los datos duros que den no solo la Comisión Nacional de Derechos Humanos, sino otras más encargadas de combatir lo in-combatible. (www.intersip.org)
