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Carlos Robles

Por más que se oculte

MI COLUMNA

Por más que se oculte

Por Carlos Robles Nava

En 71 penales de los 140 existentes en el país y que fueron revisados por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, opera el autogobierno que no es otra cosa que la delincuencia convertida en la máxima autoridad en el interior de las ergástulas.

Sobra decir, aunque este mal, que los autogobiernos en el interior de las cárceles, son males necesarios, pues es el contacto inmediato de la autoridad carcelaria de las anomalías que se cometen en el interior de esos lugares, aunque no siempre es así, pues esto no se dio en el de Piedras Negras, Coah., durante el sexenio anterior en que ese lugar se convirtió en un “importante” centro de exterminio, que bien pudo haber competido con los creados en la época de Hitler.

Es probable que en Piedras Negras, el autogobierno o sea la delincuencia del interior del penal, era quienes “regenteaban” la desaparición de quienes llevaban del exterior de la ergástula y que debe darse como un hecho que se trataba de vendedores de drogas de la competencia, es decir, no pertenecientes al grupo que manejaban el auto gobierno de Piedras, al menos es a lo que conducen las primeras averiguaciones.

Por otro lado, cuando se habla por parte de las autoridades que se llevarán las cosas hasta sus últimas consecuencias, caiga quien caiga, es mera demagogia, porque si no tiempo al tiempo porque no caerá nadie.

Estamos hablando de sucesos de hace diez años en que la mayoría de quienes fueron funcionarios e involucrados de esa época “desaparecieron” por su propia voluntad o sea que han “volado” a otros terrenos del país, pero no se encuentran en la Entidad.

El ombudsman de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, afirma que los centros o penitenciarias donde se tiene un deficiente control en el ejercicio de las funciones de la autoridad, son los de Coahuila, Campeche, Baja California Sur, Chihuahua, Chiapas, Guerrero, Durango y el de la ciudad de México.

Entre esas deficiencias figura principalmente la insuficiencia de personal como celadores y guardias de seguridad, además a la precaria atención prevención y atención de incidentes violentos, agregando a esto que no cuentan con programas o acciones para prevenir fugas, motines o riñas.

Los últimos dos motines registrados en el penal “Topo Chico” al igual que la fuga del Chapo Guzmán, asevera González Pérez, ponen en evidencia la vulnerabilidad y fallas en el sistema penitenciario.

Por otro lado, la misma Comisión Nacional de Derechos Humanos, considera a los penales de Tlaxcala, Baja California, Aguascalientes y Guanajuato, como los menos conflictos, pero deficientes en algunos renglones que instituidos en los penales.

El problema de los autogobiernos se registra cuando las pretensiones de las “máximas autoridades” del auto gobierno, pretenden rebasar las canonjías pre establecidas y cuando las condiciones de “operación” en el interior de las penitenciarías, son mayores que propia autoridad exterior o sea la marcada por los mandos de custodios y policiacos asignados previos acuerdos mutuos.

Este complicado proceso para más o menos mantener cierta tranquilidad y seguridad en el interior de las cárceles, es comprendido por ambos lados y su deviación es provocado cuando alguna de las partes pide más de lo que puede cumplirse.(www.intersip.org)