MI COLUMNA
Pegó parejo y fuerte
Por Carlos Robles Nava
Hay situaciones adversas a las que por más que se les busquen pretextos y explicaciones para tratar de reducir su impacto en la sociedad, es imposible ocultarlas y a final de cuentas, salen porque salen.
Es el caso de los medicamentos que por la devaluación del peso mexicano es a quienes les está pegando duro y fuerte al presupuesto es las familias que no cuentan con el IMSS, I.S.S.S.T.E. u otros servicios médicos gubernamentales.
Pese a no decirlo el gobierno Federal y por el contrario, pretender endulzarnos la “pildorita” asegurando que se mantiene abajo del 4 por ciento la inflación 2016 pretendiendo que los mexicanos se “traguen” semejante mentira, porque la verdad es otra.
Ya en otras ocasiones se ha tocado el tema de cómo surge eso de la baja inflación y que no es otra cosa que la famosa “canasta básica” que contiene productos poco consumidos por las familias mexicanas a excepción de las que reciben despensas gratuitas, pues es una de las formas del gobierno central para deshacerse de alimentos, antes de que las bodegas se llenen de gorgojos.
Juvenal Becerra, Presidente de la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias, UNEFARM, informó del sufrimiento de miles de familias mexicanas desde inicios del 2016 en la compra de cualquier medicamento que han elevado sus precios, pues provenga de cualquier país y hasta de los envasados o elaborados en México, tiene que hacer frente a la caída del dólar porque el 95 por ciento de las materias primas de toda medicina, se compra en dólares o euros en el extranjero.
En los primeros dos meses de este año, la caída del peso mexicano frente al dólar no solo pego parejo, sino muy fuerte en el alza de las medicinas que oscilo entre un 15 y 20 por ciento.
Empero, el deterioro en la moneda mexicana no ha quedado entre ese 15 y 20 %, porque a principios del 2016 el dólar aún no rompía record, sino fue a partir de mayo y junio en que ha oscilando en los 18.50 pesos, elevando el precio de las medicinas desde un 50 y 100 por ciento.
No faltarán los mexicanos que resten importancia a este grave encarecimiento de productos indispensables para millones de mexicanos, pues de los 128 millones de quienes poblamos México, hay varios millones que no disfrutan del beneficio de tener servicios médicos y hospitalarios gratuitos o con el pago de una cuota mensual como son los trabajadores en general.
La depreciación del peso mexicano no solo se resiente en los negocios que venden medicamentos, sino al sector salud oficial como son las clínicas y hospitales de la Secretaria Federal de Salud, el IMSS, el I.S.S.S.T.E. y otros servicios que se han visto obligados a recortar no solo el presupuesto del 2016, sino ya anticipo el del 2017, por tanto, todo recae en los más necesitados.
Solo para medir parte de las consecuencias de la caída del peso mexicano y conforme a datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE, México tiene la tasa de gasto de bolsillo más alta entre los países de esa Organización con un 45 por ciento del gasto total en atención a la salud.
Los más afectados con estos descomunales incrementos en el precio de las medicinas, son los pacientes de enfermedades crónicas-degenerativas, entre ellas la diabetes y cáncer, porque lamentablemente son tratamientos de por vida.
Es importante resaltar que en general las crisis pegan más fuerte y parejo a los mexicanos del sector más vulnerable, por desgracia, pero es toda una verdad. (www.intersip.org)

