OPINIÓN
Por Guillermo Robles Ramírez
Soledad: su regalo y compañía
Es normal que la juventud se cuestiones sobre el por qué deberían escuchar a las personas de la tercera edad de cómo vivir su vida, cuando se trata de épocas distintas.
Sin sonar a exageración escuchando los consejos de las personas mayores ha permitido el bienestar e incluso la supervivencia durante miles de años. Cualquiera se preguntará, ¿cómo?, y responderé que en la era de la prehistórica, la sabiduría acumulada de las personas de edad avanzada fue la clave para la supervivencia humana. Pero no sólo los viejos sino también de las abuelas que mejoraban las posibilidades de supervivencia de sus nietos por el cuidado de ellos y la búsqueda de alimentos; también eran la fuente de la experiencia de probada eficiencia.
Con el tiempo su importancia y la falta de cultura familiar se ha perdido poco a poco, restándoles un lugar especial a los abuelos, y aunque se ha instituido un día especial para recordarlos, tal parece que éste no ha tenido su gran importancia o eco en la sociedad, en cada familia o al menos en Coahuila.
En apariencia este domingo pasado fue un domingo cotidiano para la mayoría de la gente. Un día de descanso para la gran parte de la población; pasear con la familia, dominguito obligatorio para los jóvenes enamorados, para otros el famoso, “hoy no circulo”, para curarse la cruda de una trasnochada, y para los feligreses su habitual celebración cada 28 del mes los devotos a San Judas Tadeo.
Para más de la mitad de la población coahuilense fuera de un día normal que no pudieron disfrutar como los demás de un placentero domingo. Fueron muy pocos quienes pudieron lograrlo, y posiblemente el famoso recordatorio de los padres, que se acordaron que también se celebraba el “Día de los Abuelos”, no faltando quién motivara a sus hijos, cuando menos la llamadita para felicitarlos.
Éste domingo pasado, pasó de noche dicha celebración, a excepción para aquellas autoridades que han estado haciendo un gran trabajo y mérito para rescatar los valores para las personas de la tercera edad y sobre todo brindarles algunas actividades para que no pasaran de noche su día que cada año al parecer se está extinguiendo, porque en Coahuila cada vez crece la población de los abuelos o la mortalidad de los jóvenes cada vez es mayor causado por la violencia que se vive en el país, y el alto consumo de drogas, alcohol entre otras drogas provocando cada día accidentes automovilísticos más drásticos entre los adolescentes.
Es un poco alarmante que solamente el 25 % de la población en Coahuila es de jóvenes, es decir, solamente tres cuartas partes pertenecen a un grupo de adulto y los de la tercera edad.
Para algunos es considerada preocupante la poca juventud que está creciendo sin valores, o de una manera irresponsable con embarazos a muy corta edad y sin ningún sentido de las responsabilidades u obligaciones que conllevan a la procreación sin ningún método anticonceptivo o simplemente con un sentido de planeación responsable porque ya sería mucho pedir la conceptuación del amor.
Ante una sociedad que cada vez crece sin valores, desde el momento que aquello que resultaba de consternación o preocupación ya se ve como algo cotidiano, o normal, ante una inseguridad nacional, pero sobre todo para los Estados del norte, considerados para algunos políticos, “hechos aislados”, cuando las gentes son mutiladas, pero en su suma anualizada, hacienden la misma cantidad o mayor al crimen en masa.
Una sociedad joven que está creciendo con un entorno inseguro, y que ya lo está haciendo parte de su vida cotidiana, porque como hay necesidad de ganarse la vida para muy apenas sostenerse por sí misma. Es fácil deducirse que no van a tener en mente la mínima preocupación de acordarse del “Día de los Abuelos”.
Cada día éste sectores de la población están quedando más vulnerables y víctimas del maltrato físico y sicológico por la deformación de nuestra cultura de seguridad que todo está enfocado a ello, dejando en el olvido a la gente de la tercera edad como algo inservible e inútil, resultando en algún sentido un estorbo para la familia o simplemente una carga más para sostener en atenciones médicas y un plato más que alimentar dentro del núcleo familiar.
Por eso muchos de ellos son abandonados y enviados a otros lugares como “casas de reposo”, coloquialmente conocidos como la “casa del anciano”, y cuando no se tiene dinero pues ahí andan paseando entre las casas de los familiares o en su cuarto aislado del núcleo familiar con la compañía de una televisión y que no son molestados durante el día más que cuando llega la hora de sus alimentos.
Éstos grupos son los que cuentan con mayor suerte porque existen otros que son maltratados físicamente, y abusados financieramente cuando son adueñados de los dineros que lograron ahorrar para su vejez, o haciendo uso de alguna pensión, o jubilación otorgado por el gobierno.
En otros casos son víctimas de los abusos e irresponsabilidades de sus propios hijos, hipotecando su único patrimonio que es la casa, rematando todos sus bienes sin ningún consentimiento o argumentando un cuento chino para convencerlos que se trata de lo mejor para ellos.
Para muchos de ellos este domingo su regalo y compañía, fue la soledad y el recuerdo de que alguna vez que en su juventud fueron productivos, amorosos, comprensivos, llenos de talentos, y una vitalidad de un león para comerse al mundo. Toda la comunidad tienen que trabajar muy duro para hacer cultura sobre las personas de la tercera edad, para que no sea solamente la celebración de un solo día acordándose de ese sector de la población, sino que hay que respetarlos y honrarlos todos los días, porque no podemos dejarlo todo a responsabilidad y buenas obras que DIF de Coahuila está haciendo porque es muy pesada la labor realizada diariamente por ésta autoridad y pretender dejar toda la responsabilidad a las autoridades es ser demasiado egoísta. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org

