Saturday, 8/5/2021 | 5:30 UTC-5
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El cuento de nunca acabar

OPINIÓN

Por Guillermo Robles Ramírez

El cuento de nunca acabar

 

Las palabras reformas, cambios o eficacia dentro de las instituciones de gobiernos, municipales, estatales o federales, nunca son compatibles a la realidad, porque éstos a la práctica se convierten en todo lo contrario, convirtiéndose los métodos cada vez más difíciles tanto para tramitar, así como para brindar un servicio.

Un ejemplo de ello está el Instituto del Seguro Social que han hecho los trámites para los derechos habientes más difíciles, que ahora quienes derecho al uso del servicio de dicha institución prefieren que lo dejaran como antes porque cada vez son más engorrosas e inútiles.

Además, que cuando se trata de recibir uno o más medicamentos, se dificulta la adquisición de las mismas con tanto requisito sobre requisito y papeles que hay que firmar, así como todas aquellas que deben de ir del personal administrativo.

Los usuarios del Seguro Social tienen décadas de estar sufriendo las decadencias de dicha institución que después de haber tenido sus años de bonanza y una serie de exageraciones al grado de darse el lujo de tener un equipo de futbol que nada más generó gastos, ahora lo que de alguna manera es un patrimonio para todos los asegurados, están pagando la factura.

Mientras se elevan los costos a la parte patronal en el pago de impuesto del Seguro Social, con artimañas para hacer el cálculo, pues lo mismo se cubre por un asegurado con un salario mínimo que con dos salarios, más aparte el seguro voluntario, y aun así no logran recaudar lo suficiente para poder brindar un buen servicio a quienes acuden al médico.

Las quejas de los asegurados cada vez son mayores desde la falta de medicamentos básicos como aquellos controlados, las innumerables negligencias médicas que al final tienen que pagar cuando son reclamados por la vía legal, en pocas palabras cuidan los centavos para cobrarle lo que le corresponde a la parte patronal pero se le van los millones en pérdidas de demandas por negligencia, en los robos de equipamiento médico del cual nunca reportan a las autoridades de dichos robos para no generar polémica ante los medios de comunicación.

Ahora bien, su nuevo esquema de Programa de Recetas Resurtible para pacientes crónico degenerativo, en donde en teoría te expiden tres recetas en una primera consulta para posteriormente hacer la cita ya sea telefónicamente o por medio de la página de Internet a 90 días para hacer una valoración en donde el médico determina si se repite el programa o no, éste mismo sistema también lo acaba de implementar el ISSSTE, con una dinámica explicación del procedimiento en su página de Internet con una multimedia en la sección conocida como aula virtual.

Todo esto con la finalidad de agilizar al paciente el surtir sus medicamentos y a la vez una manera de bajar la cantidad de citas para poder tener una mayor cobertura de atención médica a aquellos pacientes que no se les tiene diagnosticado una enfermedad crónica degenerativo.

Sin embargo, dichos programas no han podido trabajar bien porque tal pareciera que en cada departamento tanto el administrativo, área médica, y farmacia no estuvieran de acuerdo entre ellos ya que cada área hace lo que quiere y en donde cada responsable de piso no tiene ni la menor idea de cómo funciona el Programa de Recetas Resurtibles y mucho menos cuando en la farmacia continua con su talón de Aquiles en donde nunca se programan para tener surtido de medicamentos para la demanda de los derecho habientes. Al final de todo es un cuento de nunca acabar. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013)

 

 

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