Mi Columna
No es enchílame otra
Por Carlos Robles Nava
Las amenazas hechas por el Presidente electo de los Estados Unidos, Donald Trump, son en las áreas de comercio, seguridad y migración, temas que con toda razón no dejan de preocupar a los mexicanos y a su gobierno central.
Las razones son claras, pues se calcula que de 2 a 2.5 millones de mexicanos desde hace años viven en el vecino país del Norte sin documentos y por otro lado, el daño que se causaría a la economía de México por los cambios se hacen cambios en el TLCAN, pues lo considera en desventaja para la industria de los Estados Unidos.
Es justificable la preocupación del gobierno central mexicano, por las complicaciones que provocarían estas insanas intensiones de Donald Trump y que ha dicho aplicaría tan pronto rinda la protesta y resida en la Casa Blanca, lo que será el 20 de enero del 2017.
En el caso del TLC firmado por los Presidente de los tres países Estados Unidos, México y Canadá para su anulación es indispensable la aprobación del Capitolio.
Muchos casos se han llevado al Capitolio y allí han sido discutido años para el final no aprobarse por falta de tiempo, pues llegó el fin del Presidente de los Estados Unidos que lo pidió pese a que la mayoría del Capitolio fueron del partido del Presidente que presentó la iniciativa.
Por otro lado, la revisión de toda ley o acuerdo debe enviarse 6 meses antes de iniciarse la discusión de la renegociación del proyecto, aunque por otra parte, hay políticos mexicanos conocedores de algunas reglas del Congreso americano que estiman que podría abrogarse y enmendarse el tratado, pero no desconocerlo, porque no es tan simple como lo expone Trump.
La amenaza de Donald de elevar al 35 por ciento las tarifas arancelarias a las importaciones, es lo mismo que puede aplicar el gobierno mexicano, es decir, una de cal por otra de arena, aunque una pelea de ese tipo motivaría la intervención de la Organización Mundial de Comercio, organismo.
Debe consideranse que la afectación comercial que se causaría a México al desconocer el TLCAN, dañaría la economía de Texas, Arizona, California y Nuevo México.
Por otro lado, todo gobierno tiene derecho a deportar a quienes no tengan sus documentos en regla y por lo que hace a la amenaza de Trump, antes que nada debe saberse si el Congreso aprueba los miles de millones de dólares que se requieren para hacer la deportación, porque hay que perseguirlos, crear recintos para su detención mientras los sacan del país, etc.
Donald quiere duplicar el número de agentes de la Patrulla Fronteriza, para llegar a un total de 42 mil 740, lo que representaría un costo de entre 18 y 20 mil millones de dólares.
Todo Presidente de su respectivo país, puede hacer muchas cosas, pero no hay que olvidar que se necesita el consenso de sus respectivos legisladores aunque sean mayoría del partido en el poder.
Si hay que preocuparnos, por estas oscuras y fatales amenazas de Trump pero tampoco hay que doblar las manos porque las cosas no son “enchílame otra”, refrán para significar que la situación no es sencilla y por el contrario, hay que romper barreras y obstáculos. (www.intersip.org)


