MI COLUMNA
Eso es lo que dicen
Por Carlos Robles Nava
Sin ofender, al menos es mi convicción, de que en el país no hay empresario chiquito, mediano o grande que haga saber con la verdad lo que obtiene de utilidades en su negocio y esto se extiende hasta en los bien llamados “delincuentes de cuello blanco” en referencia a los banqueros por los siguientes números que acaba de dar la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
Según la CNBV, de enero a septiembre de este 2016 las utilidades o ganancias hasta ahora por diferentes conceptos han sido por un total de 76 mil millones de pesos que comparado al mismo lapso es decir de enero a septiembre del año pasado, representa un 6.3 por ciento más.
Sus mayores ganancias vienen por concepto de interés por las diferentes modalidades de préstamos que otorgan, para luego en segundo término quedan las diferentes comisiones que por cierto es un incremento importante, pues hay que recordar que en los bancos hasta por pedir la hora del día, cobran comisión..
El monto de créditos otorgados fue de 4 billones 168 mil millones de pesos lo que representa un crecimiento del 13.7 de un año a otro.
Entre lo más destacado en lo que va de enero a septiembre, se menciona el incremento en la demanda en el uso de las tarjetas de crédito que ha sido hasta ahora de un 8.5 por ciento esencialmente en los últimos meses del período mencionado.
Por lo que hace al crédito de nómina, éste creció un 17.4 por ciento con una cartera total de 219 mil millones de pesos y los créditos personales llegaron a un saldo de 182 mil millones de pesos que es un 17.1 por ciento más comparativamente de enero a septiembre del año pasado.
He dicho sostenido que el mejor negocio en el que un mexicano puede incursionar en nuestro país, es haciendo o creando un banco, pues la inversión es mínima porque como inició estas instituciones no construyen edificios o locales propios ya que está comprobado que el 90 por ciento los lugares que ocupan son de arrendamiento.
Otra ventaja para instalar un banco es que su inversión en infraestructura al margen de la caja fuerte principal, es mínima y todos quienes por una u otra razón visitan un negocio podrán observar que además del mostrador y cristales que separan al cliente y cajeras o cajeros, lo demás son simples cubículos para sus ejecutivos.
Sin embargo, lo más difícil de crear o bien entrar de socio a un banco además de tener harto dinero, hay que ser o haber sido alto funcionario de cualquier nivel gubernamental y si es del federal, mejor, ya que son los que tienen más necesidad de guardar lo que obtienen de utilidades por la pequeña inversión hecha.
Hace años, se consideraba un privilegio, al menos es lo que se decía en ciertos sectores sociales, lo que ha cambiado radicalmente a tal extremo que hay quien y quienes en voz baja y de ser posible ocultan o mantienen la boca cerrada para no decir que laboran en una “institución bancaria o financiera”.
Este esquema presentado de cómo funcionan los banco, financieras u otros tipos de instituciones crediticias no es nuevo, siempre ha sido así y no van a cambiar, pues sus normas regulatorias están en manos del gobierno federal o la Comisión Nacional Bancaria o de Valores que como dijo el ranchero, “pal´ caso es lo mismo”. (www.intersip.org)
