MI COLUMNA
Es pelea de dos grandes
Por Carlos Robles Nava
La férrea oposición demostrada hasta ahora por Donald Trump, Presidente electo de los Estados Unidos sobre el Tratado de Libre Comercio Norteamericano y Canadá y el Acuerdo de Asociación Transpacífico, TPP, así como las acciones anunciadas en contra de los ilegales en territorio norteamericano, fueron programas en los que Barak Obama puso mucho énfasis.
Los tratados comerciales entre un país y otro, buscan beneficios mutuos, llegándose a acuerdos en la mayoría de las ocasiones, tras largos años de estudiarse y analizarse cada punto que habrá de incluir el convenio a suscribirse.
Es decir, no se trata de hacer una simple reunión y en un dos por tres firmar y tan solo hay que recordar que el conocido en México como el TLC se suscribió después de largas y repetidas reuniones en mesas de diferente ramo comercial y en las que participaron conocedores de cada ramo, es decir, para cuestiones de transporte, analistas en la materia y así sucesivamente.
En el caso concreto del TPP fueron seis lagos años en que se llevó el tema a las mesas de análisis y discusión hasta que se acordaron las bases y se procedió a su firma oficial quedando dentro de este acuerdo doce países, entre ellos México, Estados Unidos, Perú, Canadá, Australia y Chile.
Uno, entre otros objetivos que tendrá el TPP es el detener o contrarrestar la expansión comercial de China que, por cierto, quedó excluida de este acuerdo.
El siguiente paso antes de entrar en vigor, es someter en un período de dos años su ratificación ante los parlamentos o congresos de los doce países pertenecientes y los firmantes tendrán que contar al menos con el 85 por ciento del PIB del bloque.
Barak Obama, fue el artífice de este acuerdo o tratado considerando a China como una amenaza seria para el comercio de los países de la cuenca del Pacífico, aunque en contraparte, Donald Trump, pretende obstaculizar su entrada en vigor, sin conocer a fondo las metas y los objetivos que se busca comercialmente y sobre todo al formarse un bloque en donde se ataje el avance comercial de China.
No puede dudarse que el gobierno de Trump busca entorpecer el avance de este acuerdo, pero antes tendrá que tener el visto bueno de su Congreso, es decir, una cosa son hociconeadas y habladurías del presidente norteamericano electo y otra que se llegue a consumar su anulación porque hay que esperar a la aprobación de senadores y diputados.
Respecto a sacar a todos los ilegales de los Estados Unidos, Donaldo Trump no desconoce esas acciones, sino se hace guaje porque el gobierno de Barak Obama durante sus ocho años llevó a cabo y sigue a la fecha, un intenso programa de desalojar de los Estados Unidos a los que carecen de documentos de estancia, es decir, el Presidente electo norteamericano no está inventando el hilo negro porque lo que quiere hacer, ya lo adelantó Obama.
Es indudable que se trata de la pelea o enfrentamiento del Presidente que entra contra el que ya se va, justo es lo que sucede en México cada seis años en la renovación de un Presidente de un partido opositor al que está dejando el poder.
Si hay que preocuparse aunque son más las habladurías del “guerito”, pero no hay que descuidar que se trata de la pelea de dos grandes, el que llegó y el que se va. (www.intersip.org)

