Noticias Coahuila, Lideres de Opinión, Reportaje SIP

Carlos Robles

Así no serán damas

MI COLUMNA

Así no serán damas

Por Carlos Robles Nava

Carlos Robles Nava

Son radicales los cambios que viven las mujeres jóvenes de ahora, sobre todo por lo que hace a violencia que está creciendo entre las chamacas alumnas de secundarias a quienes no importa la decadencia en que caen como féminas, además de perder el pudor y vergüenza.

Aunque se ha generalizado en la mayor parte de los municipios más importantes de Coahuila, esta situación se ha agravado en Saltillo, Coahuila, al grado de que ante la impotencia y falta de valores inculcados en el seno del hogar, no faltan las madres de esas “niñas” peleoneras que piden ayuda a los cuerpos policiacos.

Lo peor de estos incomprensibles hechos es que las mismas y mismos compañeros de esas rijosas, gravan en sus celulares las riñas callejeras para luego divulgarlo entre sus compañeras y compañeros de clase para ser escarnio de burlas.

Tiene Saltillo escuelas secundarias en donde se ha hecho más que común y ”normal” la violencia escolar entre mujeres habiendo planteles en los que no pasa un día sin tenerse esas vergonzosas e indebidas exhibiciones que no son otra cosa más que eso y no pueden calificarse de otra manera.

Esta irregular situación ha rebasado a las mamás y papás que rehuyendo su responsabilidad y obligación optan por pedir el apoyo y auxilio de la gendarmería municipal para intervenir en estas diarias peleas a escasa distancia del centro educativo donde cursan sus estudios.

Con diversos apodos o alias, la gravedad de este problema ha subido de color, identificándose claramente con sobrenombres y al muy estilo de los “machos” se han formado como vulgares pandillas.

Esto sin contar la pérdida de pudor y vergüenza que se está haciendo costumbre entre las hoy chavales y dentro de pocos años más, se supone, mujeres formales, aunque no tengan la conducta para serlo, pues con una facilidad que cruzan fotos media o totalmente desnudas ente sus amigas y amigos.

 No debe rehuirse que es obligación de las mamás y papas conducirlas por buen camino y asumir su responsabilidad porque lo que está demostrada es la falta de conducta de estas chavalas originado por la ausencia de valores que no les inculcaron en sus casas.

Esto además de delicado, duele y es lamentable ver hasta donde se ha deformado la disciplina de jovencitas que aún no rebasan los 15 años, exhibiendo su escasa educación como mujeres que antes que todo deben anteponer su respeto entre sus compañeros de estudios.

En esta problemática no faltan los padres que exigen a los maestros apliquen sanciones y combatan las riñas entre mujeres pretendiendo con esa petición que los profesores suplan la autoridad paternal que corresponde directamente a las mamás y papás de esas rijosas.

Es lastimoso saber que entre más avanzo el progreso y modernidad de la comunidad en que vivimos, más es el degenere en nuestro entorno que vivimos, si es que de esa manera podemos calificar la improcedente conducta de las niñas de ahora que muy pronto serán mujeres, pero no damas porque no han sabido conducirse para verlas así en su futuro inmediato. (www.intersip.org)