Mi Columna
Quebradas no, arruinadas
Por Carlos Robles Nava

Las raterías y malas administraciones que han tenido algunas instituciones de burócratas estatales pensionados, han “tronado” financieramente y ahora es el gobierno de Coahuila, quien tiene que sostenerlas o mantenerlas “vivas” para no afectar a sus integrantes.
Esa será a partir de ya, una carga económica para nuestros impuestos que en vez de canalizarse a la realización de obras comunitarias serán para cubrir anomalías de quienes han estado al frente de esos organismos.
Casos concretos y actuales son la Dirección de Pensiones de los Trabajadores de la Educación, DIPETRE, que no solamente está descapitalizada, sino que ya no cuenta con reservas actuariales por lo que está siendo “salvado” con aportaciones extraordinarias hechas por el Gobierno del Estado, equivalentes éstas en 60 millones de pesos mensuales, de tal manera que en un año se malgastarán para cubrir malos manejos un total de 720 millones al año, por ahora, ya que conforme pasen los años, aumentará la cantidad de jubilados y pensionados y por tanto, se elevará el “subsidio” o ayuda gubernamental.
Otro organismo, aunque no quebrado financieramente, es la Dirección de Pensiones del Estado que empieza a resentir los efectos de malas administraciones, al estar en su último nivel de sostenerse con las aportaciones de sus integrante para después pasar a ser otra carga para el Estado que es lo mismo para los causantes coahuilenses.
Estas irregularidades están, lógico, reduciendo los recursos del Estado una vez pagando los intereses de la multimillonaria deuda pública dejada por las administraciones de los Moreira.
Estos datos han surgido de las revisiones de cuentas hechas por la Auditoría Superior del Estado, cuyo titular Armando Plata Martínez, ha sentenciado en un informe anual que la DIPETRE presenta un escenario crítico con pasivos que pueden llegar hasta los 57 mil millones si la situación sigue igual.
La A.S.E. calcula que el Estado deberá aportar a la DIPETRE 50 mil millones de pesos en el futuro, dependiendo de la tasa de rendimiento que se seleccione.
Al paso que vamos es un hecho que los impuestos de los coahuilenses a final de cuentas será para sostener las pensiones de los maestros a través de la DIPETRE y pagar la tan mencionada deuda que asciende a más de 37 mil millones de pesos sin tener posibilidades de reducir su monto por los intereses que se tienen que pagar a los bancos.
Prácticamente y de hecho, Coahuila en materia de obra pública está sujeta a los programas de la Federación porque la recaudación de impuestos de los coahuilenses es para cubrir las trastadas o desviaciones de gobiernos anteriores.
Y, la realidad es que los intereses a pagar a los banqueros son muy altos y esa pesadilla va para más años que lo imaginable, sino tiempo al tiempo. (www.intersip.org)



