Mi Columna
¿Imposible?, nunca
Por Carlos Robles Nava

Por años, las autoridades de lo que fue el Instituto Federal Electoral, IFE, cacarearon hasta el cansancio que era imposible falsificar o conseguir una credencial electoral con otro nombre distinto.
La misma cantaleta fue cuando el IFE cambio a Instituto Nacional Electoral, INE, pues resulta que lo que se afirmaba imposible, es y siempre ha sido posible.
Tengo amistades a quienes les han robado alguna pertenencia y durante la investigación resulta que fue empeñada o dada como identidad a algún prestamista o negocios conocidos como montepíos.
La verdad es que se está haciendo común la circulación de credenciales de esa dependencia federal haya sido IFE o actualmente INE, falsificadas “convicción” errónea de las autoridades electorales respecto a que es imposible obtener una de esas credenciales con otro nombre que no sea quien realmente la posee.
Para nosotros los mexicanos, todo es posible y lo imposible lo convertimos en posible. Esto es un hecho que está sucediendo con más frecuencia.
Uno de los últimos tantos casos que han salido a la luz pública es la detención de un sujeto de nombre Luis Arturo N., quien tiene en su haber el logrado contar con siete credenciales del INE tras usurpar la identidad haciéndolo con diferentes actas de nacimiento, además de que el sinvergüenza consiguió en algunos casos retiro de dinero de las cuentas bancarias de dos de sus víctimas.
Los delitos que se le están imputando por parte de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, dependiente de la Procuraduría General de la República, son falsificación de tarjetas electorales, alteración de listados nominales y alteraciones del Registro Federal Electoral.
La detención del malandro, pues no puede llamársele de otra forma, se hizo cuando acudió a uno de los módulos del INE donde presentó el acta de nacimiento de una de sus víctimas pidiendo una credencial electoral.
Este “pájaro” de cuentas a una de sus siete víctimas, le extrajo todo el dinero que tenía en una tarjeta bancaria y a dos más, además de saquearles lo que tenían en el banco, tramitó además de una credencial crediticia, otra de conocido negocio departamental de la capital coahuilense.
Esto entre otras cosas nos conduce a no confiar ni siquiera con quienes tienen “cara de santo”, pues está demostrado que solo nosotros mismos seremos guardianes eternos de nuestro patrimonio.
En lo que difiere no poca gente es al hecho de que conforme a las recientes legislaciones, no puede revelarse el nombre completo de estos pillos y son identificados solo con el nombre de pila y una N, cuando que debieran ser exhibidos como lo que son y no es otra cosa que viles y simples ratas de dos patas. (www.intersip.org)

