Mi Columna
Todos son un asco
Por Carlos Robles Nava

Durante 4 años consecutivos, dentro de mis 60 años activo como periodista, cubrí en mi tierra natal Torreón, Coahuila, las fuentes policiacas para “El Siglo de Torreón” medio de comunicación en que me desarrollé por 29 años.
Esa experiencia me permitió tener una visión muy amplia de lo que son realmente las penitenciarias, además de las cárceles preventivas.
En ese lapso de tiempo, no solo aprendí, sino que me nutrí de información que me permite asegurar que todos, son excepción, los penales y cárceles preventivas son un asco.
Es probable que la calificación que en lo personal estoy dando a la existencia de las ergástulas en general del país, sea demasiado fuerte, pero no encontré uno más adecuado y a doc en lo que para mí esos lugares son escuelas o centros de “capacitación” para perfeccionarse en la delincuencia.
Mi apreciación está basada en mi experiencia como reportero de fuentes policiacas y penales y para desgracia de los incrédulos en días pasados la Secretaría Federal de Gobernación, oficialmente hizo público que los penales locales acarrean graves problemas en aspectos como la seguridad y operación, mientras que la Comisión Nacional de Seguridad, (CNS), en un diagnóstico indica que uno de los principales detonantes en las penitenciarías de la República, es la sobrepoblación carcelaria.
Indica que esa problemática trae como consecuencia condiciones de hacinamiento y dificultades en salud y seguridad, generando además falta de oportunidades para los internos, así como actividades de reinserción.
Lo anterior, recalca el estudio y análisis de la CNS hace saber que hasta septiembre del año pasado en los 150 penales del país se tiene una población con un déficit de 17 mil 575 espacios figurando lo mismo reos del orden federal que del fuero común, siendo una marcada deficiencia la inexistencia de metodologías y protocolos que permitan homologar los procedimientos de operación.
Entre los privilegios recurrentes para los presos que tienen recursos para “comprar” mejores condiciones de vida en el interior de las cárceles mexicanas, está el tener una celda especial con baja seguridad, más amplias que las del resto del penal, disponer de horarios específicos para las visitas, atención especial, etc.
A lo anterior, puedo asegurar sin temor a equivocarme que no hay penal sin autogobierno, pues éstos son indispensables y necesarios ya que los líderes de esa figura en el interior penitenciario dan cuenta de todo lo malo y bueno que ocurre en el interior de esos lugares, información difícil de tenerse sin el autogobierno.
Son lo que se da por llamar “males necesarios” lo acepten o los gobernantes, que por cierto no hay uno solo en el país que afirme que en su comunidad sus cárceles no tienen autogobierno.
Al mes de que tomó posesión como gobernador, Enrique Martínez y Martínez, como parte de una estrategia de imagen, se “desbarató” el autogobierno que por años existió en el penal de Torreón, aunque a las pocas semanas “regresó” a operar por necesidades de seguridad y operatividad. Mi opinión es muy personal conforme a lo vivido profesionalmente. (www.intersip.org)(www.intersip.org)

