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Carlos Robles

Ella siempre existirá

Mi Columna

Ella siempre existirá

Por Carlos Robles Nava

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Para qué más nuevas leyes si se tardan más en decretarlas que echar en saco roto su cumplimiento, dándose por hecho que la más reciente puesta en vigor a fines de junio pasado, correrá la misma suerte quedando en nada como las anteriores.

Se trata de la Ley General Para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura, que por cierto tendrá también la facultad de proceder contra aquellos a quienes se les compruebe que ejercen tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes.

Su vigencia inició el 27 de junio, tras publicarse en el Diario de la Federación y en su contenido se estipula que cada gobierno estatal del país estará obligado a crear y poner en vigor una fiscalía especial para atender las denuncias relacionadas con torturas, penas y tratos crueles, así como conductas degradantes.

Las fiscalías estatales responsables de castigar a los “torturadores”, supuestamente, tendrán total autonomía y pleno acceso a los registros de las detenciones que realice cualquier grupo policiaco, fijando penas carcelarias de 10 y hasta 20 años, además de 500 a mil días de multa al funcionario público que se le compruebe cometió alguno de los delitos estipulados en la susodicha ley.

La nueva legislación contra la tortura contempla también castigo para los particulares que violen algunos de los conceptos o motivos para combatir la tortura y la sanción en estos casos será de 6 a 12 años de prisión y el pago de una multa económica que irá desde un mínimo de 300 y hasta 600 salarios.

No puede ignorarse que este instrumento legal legislativo tiene todas las buenas intenciones para erradicar o disminuir acciones violentas como la tortura que es muy común hasta la fecha en el interior de las organizaciones policiacas para obtener declaraciones de culpabilidad.

Este arraigado método o procedimiento tiene de existencia los mismos años que las corporaciones policiacas y con el tiempo prácticamente ha sido un sistema insustituible no solo en las naciones del Mundo de poco desarrollo y consecuentemente con limitados instrumentos científicos y de otro tipo para que los detenidos declaren sin ser atormentados.

La pregunta pueblerina es ¿ cómo en los sucesivo las autoridades policiacas lograrán las confesiones de culpabilidad de los responsables de delitos? .

Se considera que los culpables se señalen por voluntad propia, es decir, sin ser vejados en su integridad física y sin ser torturados como es el método más “eficaz” que han empleado nuestras corporaciones policiacas.

Por el momento, hay que esperar la respuesta en los hechos de nuestros investigadores policiacos para eliminar paulatinamente la tortura que eternamente ha sido la única forma de confesión forzada para obtener el testimonio de los culpables de cualesquier delito.

Eternamente se han impuesto diferentes esquemas para lograr declaraciones de culpabilidad y solo hay que esperar cómo se avanzará en suprimir los golpes, la bolsa sobre la cabeza, el clásico “tehuacanazo”, toques eléctricos en los “tanates” y en fin tantas artimañas que fueron implementándose por años que por ahora se confirma que ella o sea la tortura, siempre existirá, lamentablemente”. (www.intersip.org)