Mi Columna
La liebre y la tortuga
Por Carlos Robles Nava
Aún no se digiere bien el último aumento salarial fijado a principios del 2016 por la Comisión Nacional del Salario Mínimo y ya algunos políticos oportunistas y protagonistas buscan jalar para su cosecha aplausos mal ganados, proponiendo sin ton ni son alzas salarias desfasadas y que a la postre, más que beneficio traerán perjuicio en la economía de los que menos tienen.
Esto es algo incongruente pero los viejos lo hemos vivido a través de los años, en que se ha comprobado que no hay aumento salarial en el la que no caiga el “ramalazo” o trancazo, como cada quien quiera llamarlo en el costo de los productos no de lujo, que sería lo de menos, si es que no afectara a los artículos de consumo diario y que más demanda la gente que percibe un salario mínimo o arriba de éste.
Siempre he definido un salario arriba de lo normal, con la desigual carrera de la libre y la tortuga, es lo más desesperantes, pues nunca alcanzar a la primera por más que te esfuerces.
El jefe de gobierno de la ciudad de México, demanda que se fije un salario mínimo superior a los 175 pesos diarios, lo que sería altamente positivo si él como próximo aspirante a la Presidencia de la República garantizaría y diera por hecho que los artículos de mayor consumo doméstico mantendría sus cotizaciones antes de la propuesta del nuevo salario.
Soy de las épocas en que los sindicatos pedían en sus revisiones anuales salariales, no los míseros 4 o 4.5 por ciento de aumento, sino hasta el 22 por ciento y lo más bajo que se lograban era entre el 18 y 20 por ciento.
Como testigos están los viejos líderes de sindicatos de obreros que no me dejarán mentir, diciéndolo esto con conocimiento de causa, pues durante 11 años consecutivos fui el secretario General de la Sección 8 del Sindicato Único de Trabajadores de Artes Gráficas de la República Mexicana, CTM, de El Siglo de Torreón.
Más se tardaba en presentar el nuevo contrato ante la Junta de Conciliación y Arbitraje y los comerciantes en imponer sus nuevas cotizaciones.
Esta analogía de la carrera entre la libre y la tortuga, será eterna, se quiera o no aceptar, pues es natural que en cuanto un sector productivo y me refiero al sector obrero percibe mejoría económica, los de enfrente y hablo de los comerciantes, hacen cambios radicales en los precios de sus artículos para quedar igual o peor que antes del incremento salarial.
¿Cosas de la vida?. No
Son cosas de supervivencia y quien no quiera verlo de esa manera esta equivocado en el camino que lleva en la vida, pues esta analogía ha sido eterna y no ha fallado, al menos hasta ahora.
Ignoro y me lo he preguntado eternamente cual sería la solución, vivir con los viejos pesos o con los aumentos salariales anuales de la actualidad.
Solo para tener una ligera muestra de que hasta los analistas laborales y económicos están en desacuerdo en salarios desorbitantes, en días pasados dio su opinión el experto en la material Luis Foncerrada, Director General del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, quien sin tapujos se fue directo a la consecuencia de una alza salarial desproporcionada, recalcando que motivaría una fuerte inflación y que antes que cualquier decisión, es necesario pensarlo bien, siendo precisamente esto, que a nuestros políticos les ganan las vísceras haciendo propuestas que más beneficiar, afectan. (www.intrersip.org)


