Mi Columna
Es la malquerida
Por Carlos Robles Nava

Hay instituciones, organismos, asociaciones benéficas y hasta personas cuya actividad la entregan a la sociedad, pero desgraciadamente jamás se les reconoce ese mérito.
Un caso concreto son, sin excepción, todas las corporaciones policiacas cuyos elementos en la mayoría de las ocasiones anteponen su vida, empero, la sociedad en general se vive la vida criticándolas y rechazándolas.
Juan Adolfo Von Bertrab, integrante desde hace ya tiempo del Consejo Estatal de Seguridad en Coahuila, con sede en la Región Lagunera, define perfectamente la actitud ciudadana hacia las fuerzas policiacas de cualquier orden.
“Lo que más contacto tiene con la sociedad para bien o para mal es la Policía. Sucede un fenómeno con estos elementos, pues cuando se trata bien a la ciudadanía no se reconoce su labor, en cambio cuando hay una mala actuación sobran las críticas y rechazos”, afirma Von Bertrab.
Recientemente el Observatorio Laguna dio a conocer el resultado de una encuesta sobre la seguridad pública urbana y el 50 por ciento de los laguneros tienen más desconfianza en la Policía Municipal que del resto de corporaciones.
Según el Observatorio Laguna, después de la policía Municipal, a la corporación policiaca que también le tienen desconfianza es a la policía Estatal.
Solamente el 3.9 por ciento de los encuestados dijo tener confianza en la Policía Municipal; el 32.5 por ciento expresó tener algo de desconfianza y el 23.8 no ocultó decir tener mucha desconfianza.
Esta incomprensión ganada a buena ley o no, es una circunstancia que se presenta no solo en los 38 municipios de Coahuila, sino de todo el país, no conociéndose comunidad en donde se realce la actividad de alguna corporación policiaca.
Empero sobran los ciudadanos que recurren a ella cuando enfrentan una situación irregular y tampoco expresan tener confianza en ninguno de los grupos policiacos.
Nuestras policías sin tomar en cuenta sus limitaciones no solo en personal, sino en patrullas y, vaya, hasta en armas elementales para rechazar las agresiones que recibe, por lo general atienden los llamados hechos por los ciudadanos cuando están expuestos a un robo a vivienda y hasta callejero, a la agresividad de los pandilleros y a toda emergencia que se le solicita y aun así se le niega el mínimo reconocimiento.
Hay quien y quienes estiman que el buscar ocupación de policía, lo hacen por desesperación, cierto o mentira, contrariamente a las expresiones que hacen públicas la generalidad de sus miembros con las consabidas palabras de “desde niño siempre quise ser policía”.
Cuando se le pregunta a un elemento activo su opinión de ser guardián público dice entre otras frases, “me siento satisfecho de servir a mi ciudad” o también de “combatir a la delincuencia”.
Esas son entre otras las incongruencias de la vida, sin faltar la incomprensión y reconocimiento que debemos tener a organismos públicos cuyos integrantes son eternamente vapuleados con críticas insanas e inmerecidas, sin importar que no faltan los que han perdido la vida al defender o intervenir impidiendo una agresión, un asalto, etc. (www.intersip.org)
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