Mi Columna
Te hablan Raúl
Por Carlos Robles Nava

La separación entre Iglesia y Estado, ha dado libertad de creencia y ejercicio de derecho al culto, pero ese respeto debe ser recíproco y desde el ejercicio del ministerio de culto no debe intervenirse en política.
Palabras más o menos, fue la manera en que el Consejero del Instituto Nacional Electoral, Ciro Murayama Rendón, recordó a los jerarcas eclesiásticos mexicanos que no deben hacer política ni utilizar el púlpito para ese fin.
Esto fue la respuesta de Murayama Rendón, a los constantes ataques hechos por la Arquidiócesis de México al sistema gubernamental y preferencialmente en cuestiones electorales y falta de transparencia publicados en el semanario “Desde la Fe” y en cuyo último número se cuestionan los gastos en los procesos electorales.
Murayama además responde pidiendo a la Iglesia rinda cuentas sobre el destino de los donativos que recibe, añadiendo “porque no nos dicen qué hacen con los cobros de las bodas, bautizos, quince años, primeras comuniones, etc. ¿Por qué eso nunca lo publican?”.
El alto funcionario del INE sin andar con rodeos subraya “si quieren transparencia, pues entonces es una buena oportunidad para que empiecen a predicar con el ejemplo”.
El INE considera que en el contenido del semanario se advierte una “lesiva vulneración a la Carta Magna”, añadiendo “a nadie le conviene que la iglesia se convierta o pretenda convertirse en un actor político, no le conviene al Estado, pero tampoco a la propia Iglesia”.
Soy católico y también un convencido de que cada parte debe guardar su distancia, pero más que eso, respetar las reglas del juego y en este caso concretamente no rebasar los límites de la tolerancia porque pueden desbordarse las pasiones y entrar en un encono sin salida.
Aquí en Saltillo, Coahuila, tenemos un ejemplo claro de los malos términos en que pueden llegar a su fin las relaciones de ambas partes, pues para nadie es desconocido que el Obispo de esta Diócesis se ha convertido en un eterno crítico de los gobiernos en general.
Raúl Vera López, Obispo de Saltillo, no pierde oportunidad ni pretexto para arremeter contra las altas autoridades estatales y federales, así como igual con uno que otra autoridad municipal, censurando los programas sociales y de manera directa y particular, convirtiéndose con agudos comentarios en el crítico más severo en todo y nada, pero de manera directa para pedir por las clases más vulnerables.
No es del todo censurable el papel de Raúl Vera López, además de que él lo justifica como parte de su papel justiciero y defensor de los pobres, aunque hay que decirlo, generalmente se le “pasa la mano” por falta de elementos, aunque esto es justificable cuando alguna de las partes pretende recalcar los errores del de enfrente, aunque no puede apuntar con índice de fuego, cuando quien lo hace está cometiendo las mismas irregularidades.
En Coahuila en los últimos años han salido a la luz pública las atrocidades sexuales de no pocos sacerdotes al violar a inocentes menores internados en los seminarios de distintas regiones de la Entidad, para luego las mismas autoridades eclesiásticas facilitar la huida de esos violadores.
Esto es solo una pequeña parte de lo mucho tiene la iglesia pendiente con la justicia, por lo que aquí podemos invocar que “levante la mano y tiren la primera piedra quienes estén libres de pecado”. (www.intersip.org)-

