Mi Columna
Nos ahoga el hambre
Por Carlos Robles Nava

En 25 años, tiempo en que México ha sido gobernado por cinco Presidentes de la República, dos de ellos parcialmente y los tres restantes todo un sexenio, nuestro país no ha avanzado un solo centímetro en el combate a la pobreza.
De l992 al 2017 a través de las diferentes acciones sociales de la Secretaría Federal de Desarrollo Social, se ha gastado un total de un billón 514 mil millones de pesos, con el lamentable resultado de que existen los mismos niveles de pobreza que hace 25 años.
La administración de Carlos Salinas de Gortari, fue la que en mayo de l992 dio nacimiento a SEDESOL, para según se dijo en ese entonces la citada dependencia operara la política social para reducir el número de pobres.
En días pasados, datos oficiales revelan desgraciadamente que no ha bajado el número de familias mexicanas en pobreza en sus distintos niveles.
En ese año, el 53.1 por ciento de los mexicanos o sea un total de 43.1 millones de un total de 81.2 millones de habitantes no contaban con ingresos para comprar los alimentos, bienes y servicios necesarios para tener una vida digna.
En el 2014 informó el Consejo Nacional de Evaluación de Política Social, (CONAVAL), que el 53.2 por ciento del total de las familias mexicanas sus ingresos eran inferiores a la llamada línea de bienestar que representa un total de 63.8 millones de la población.
Como causantes de este fracaso en bien de los más necesitados, se señala al modelo económico aplicado en los últimos 25 años y al uso político de las acciones canalizadas a los que menos tienen.
Si bien es cierto que la población ha aumentado en los últimos 25 años, es igual de innegable que los recursos económicos se han incrementado de una manera extraordinaria que dando la oportunidad y facilidad a un saqueo de fondos económicos que no llegan a manos de los grupos más vulnerables.
No ha sido la falta de recursos, sino la forma de invertirlos, al menos es la coincidencia a que llegan especialistas internacionales encargados de programas en apoyo a familias de escasos o nulos recursos económicos.
Es lastimoso que tantos miles de millones de pesos de los impuestos de los contribuyentes mexicanos se hayan ido a un saco sin fondo, problemática a la que hay que agregar la improvisación como se llevan a cabo no pocos de los programas los gobiernos federales, estatales y municipales.
Seguimos siendo un país en donde sobran las raterías, las improvisaciones y demagogia que han provocado el fracaso de buenas intenciones y que por unos pocos se echan a la borda sin consideración alguna.
Estos recursos perdidos, malgastados y saqueados por las uñas de no pocos funcionarios de los distintos niveles, está llevando a más hambre y desamparo a millones de mexicanos. (www.intersip.org)

