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Carlos Robles

Es por su protección

Mi Columna

Es por su  protección

Por Carlos Robles Nava

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Es un hecho y no una presunción que todo lugar o establecimiento encerrado y en su interior haya adultos, los bebes y menores de 6 años de edad, son propensos a contraer enfermedades debido a los virus que expulsan las personas de mayor edad.

Hace ya decenas de años, las autoridades de Salud Locales y Estatales no permitían entre otras cosas y por las consecuencias citadas en líneas arriba, el acceso a pequeños menores y bebes a lugares cerrados de preferencia teatros, auditorios y estrictamente a salas cinematográficas.

La restricción anterior se observó por largo tiempo en las ciudades de mayor población de Coahuila de aquel entonces como Torreón, Saltillo, Monclova y Piedras Nagras.

Otra limitación instituida en esos años fue no permitir fumar en el interior de los cines e igual no acceso a menores de edad de 18 años de edad a exhibición de películas con clasificación “C” solo adultos, por los desnudos que incluía la proyección o el vocabulario de los actores.

El primer ordenamiento tuvo el propósito de proteger a los bebes y pequeños menores de seis años de edad contraer una enfermedad, la segunda disposición por la afectación del humo a los espectadores que no tenían ese vicio y tratándose de filmes clasificados para mayores de edad, por las reglas de moralidad y “buen gobierno” establecidas en esos años.

Era tal la cantidad de fumadores dentro de los cines que en ocasiones la densa nube de humo de tabaco hacia borrosa la proyección de la película, sin que esto sea exageración y por si hay dudas o falta de credibilidad, los abuelos de ahora y jóvenes del pasado lo vivieron y pueden dar fe de ello.

No recuerdo a partir de qué año, empezó a permitirse a mamás o papás la entrada a los cines con bebes en brazos o menores de 6 años, lo que ahora es normal y común existiendo casos de bebés que las mamás los cubren con una cobijita de franela para que no contraigan algún mal y resguardarlos del gélido clima artificial que en su mayoría es tal que en las salas llamadas VIP se entrega a la entrada un cobertor para resguardarse de la baja temperatura.

Respecto a no dejar fumar en el interior de esos lugares, fue desterrada esa costumbre después de una intensa y férrea campaña de concientización de los cuerpos policiacos que hacían rondines de inspección al interior de los cines y cuando se presentaba resistencia u oposición de algún  fumador los policías lo trasladaban a la ergástula siendo una medida dispuesta por las autoridades locales, lográndose en la actualidad cero fumadores dentro de esos lugares.

Soy un empedernido cinéfilo y en estos años modernos he sido testigo de que ya no se fuma, pero crece la cantidad de mamás y papás que entran al cine con el bebé en brazos y no se diga pequeños de 6 años para abajo, además de la incidencia de menores de 18 años en la exhibición de películas para adultos.

El comentario nace de una nota publicada recientemente quejándose un cinéfilo del anuncio de una cadena nacional de cines, avisando que no se permitía la entrada a mamás o papás con bebes.

La medida es buena y positiva, pues si esa preocupación y cuidado no lo hacen directamente las mamás o papas que bueno sean directamente los encargados de las salas cinematográficas. (www.intersip.org)

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