Mi Columna
Siguen los correlones
Por Carlos Robles Nava

Fueron múltiples las inconformidades que se expusieron contra el sistema de las foto multas que realizó a “medias” el gobierno municipal anterior, sin embargo, hay necesidad de que se establezcan otras medidas si las foto multas fueron rechazadas para frenar a los “correlones” por las calles de la ciudad y poner orden y dar seguridad al resto de los habitantes.
Las foto multas ha funcionado con buenos resultados en distintas partes de los Estados Unidos, debido a la no aceptación del anterior sistema para detener a quienes “disfrutan” de la velocidad sin importarles la vida de los demás, pues es innegable que está creciendo alarmantemente.
No es posible por infinidad de razones implementar la vigilancia para hacer respetar los máximos establecidos con unidades motrices porque en principio se requeriría una cantidad muy elevada de patrullas a fin de cubrir los sectores donde se detecta con más regularidad la violación a los topes de velocidad.
El tema de las foto multas en Saltillo, depende desde el punto de vista que se vio en el pasado ya que hubo críticos que consideraron demasiado el “terrorismo” que se estaban haciendo, mientras que en contraparte opinaron que era baja la cantidad de sanciones a través de ese sistema considerando su costo, tecnología empleada y otros factores.
Las foto multas, se acepte o no, tuvieron su razón de ser por al desorden, que diariamente se vive con mayor intensidad por los conductores que ignoran las normativas de vialidad, sobre todo por el no respeto a los límites de velocidad y el caso omiso a los semáforos que ha causado infinidad de percances algunos con saldo trágico. como el paso en rojo en los cruceros.
A estas violaciones viales se están sumando en últimas fechas el que se maneje con celular en mano y pegado al oído o bien ir “texteando”, que es otra de las violaciones en apoyo por el bien de todos, ya que en esta forma de manejar están los accidentes.
No fueron pocos los que las calificaron de recaudatorias, pero le siguen metiendo el pie al acelerador, hablando por celular y pasándose los rojos de los semáforos.
Si nos proponemos hacer un real análisis, llegamos a la conclusión de que son más las maromas y teatro que hicieron los grupos opositores, pero tampoco sugirieron otro tipo de medida para combatir a los correlones y violadores de las normativas viales.
En los primeros diez meses de operación de las foto multas, el ayuntamiento de ese entonces hizo saber que se habían aplicado 513 sanciones por conducir “texteando”, representando esa cantidad más del 500 por ciento comparativamente a los 12 meses del 2014, año en que hubo 204 infracciones por ese motivo.
Si Pitágoras no miente, 513 multas en diez meses corresponden a 51 por mes o sean menos de dos diarias, representando un número bajísimo relativamente considerando a las y los conductores que manejan “texteando”, considerado más peligroso que hacerlo en estado de ebriedad.
Desgraciadamente a los conductores nos vale una de cal por dos de sal, lo que es lo mismo nos vale “madre” y un ejemplo lo es el bulevar Venustiano Carranza, en donde las señales laterales indican el máximo de velocidad 50 kilómetros por hora y de cada 10 unidades motrices, a lo sumo es una la que transita a menos de lo indicado, porque son muchos los que continúan metiendo todo el “clavo”, elevando su velocidad a los 80 y 90 por hora.
Todo es cuestión de orden y cumplimiento a las disposiciones de buen vivir que está en cada coahuilense, de cualquier municipio que fuese porque a final de cuentas es una obligación ciudadana. (www.intersip.org)


