Mi Columna
Duro contra las “patito”
Por Carlos Roles Nava

El reciente caso de la Universidad de Durango que se instaló en Saltillo, Coah., ofreciendo carreras profesionales en medicina, ingeniería y otras más, sin tener todavía la aprobación de sus estudios por parte de la Secretaría de Educación de Coahuila, ha hecho voltear los ojos a los diputados locales que votaron a favor de un punto de acuerdo para que las autoridades de Educación, vigilen esos casos.
Sin quitarle mérito a la decisión de los legisladores coahuilenses, las disposiciones y medidas deben ir más lejos que una simple vigilancia, sino deben pedir a las autoridades estatales educativas que actúen tan pronto aparezcan esas escuelas “patito” de estudios superiores.
El problema de las escuelas “patito” en Coahuila no es nuevo, pues en años anteriores han existido varias que al final dejan a la deriva a cientos de jóvenes estudiantes que cursaron dos o tres años para luego desaparecer esos “centros” de estudios superiores.
Esto ha sucedido principalmente en los municipios de Torreón y Saltillo, teniendo que intervenir la Secretaría de Educación para que los jóvenes inscritos no pierdan sus estudios.
Mucho ha influido en la proliferación de las escuelas “patito” el que los padres de familia afectados no denuncian, lo que es recomendable se haga para que las autoridades judiciales procedan por el fraude cometido.
Es de aceptarse, que la Ley actual, permite que los particulares que presten servicios por los que se impartan estudios sin reconocimiento de validez oficial, también lo es, que están obligados a mencionar en su correspondiente documentación y publicidad que está en trámite su Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios, RVOE.
Los legisladores dejaron claramente asentadas sus opiniones en el sentido de que la llegada de nuevas instituciones educativas, es positiva para Coahuila al ampliar las opciones para los estudiantes, empero, es responsabilidad de las autoridades educativas revisar que su operación este respaldada con la autorización oficial de las autoridades educativas.
En Coahuila y precisamente en Saltillo y Torreón son los municipios donde hay más escuelas particulares de estudios superiores, unas esperando el reconocimiento y otras ni siquiera sus propietarios saben de la obligación de contar con el RVOE.
Cuando cierran esas escuelas particulares que en la mayoría de los casos lo hacen sin previo aviso a los alumnos y menos a sus papás, el problema lo dejan al Estado que tiene que reubicar a los alumnos en escuelas oficiales para que no pierdan los grados educativos, aunque por otro lado, hay jóvenes que se desilusionan al ser defraudados por esas escuelas “patito” e interrumpen sus estudios para buscar trabajo.
Son también en esos dos municipios en donde han resultado defraudados más jóvenes que por desgracia después de cursar dos o tres años quedan a la deriva por la falta del reconocimiento oficial.
En esos casos, en principio los dueños de esas escuelas particulares tienen la obligación de incluir en su propaganda de inscripción que el reconocimiento oficial está en trámite y sea decisión del alumno o sus padres si lo inscriben o no porque como bien se dice sobre aviso no hay engaño.(www.intersip.org)

