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Carlos Robles

Igual se cuecen habas

MI COLUMNA

Igual se cuecen habas

Por Carlos Robles Nava

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Sin que ello sea un consuelo, la grey católica no es la única que ha enfrentado a través de la historia la crítica férrea tanto de sus mismos creyentes como de quienes tienen otras convicciones religiosas o creencias divinas por el abuso de menores de edad o gente seguidora a sus apostolados.

Igual estos embates o circunstancias provocadas por la inmoralidad de algunos de sus seguidores ha estado presente en diferentes áreas de los evangelistas, metodistas, budistas, etc., aunque en el pasado sus respectivos líderes no tuvieron la valentía u osadía de reconocerlo públicamente.

Aunque en menor dimensión por tratarse de una religión que cuenta con menor cantidad de seguidores comparativamente a la grey católica, el líder tibetano Dalái Lama, reconoció por vez primera que ellos también han tenido problemas similares por abusos sexuales cometidos por parte de maestros budistas desde los años 90’s y que en 1993 discutió el tema con líderes budistas occidentales.

Dalái Lama, reconoce públicamente que estaba al tanto de estas inmoralidades, entre ellas las cometidas por Sogyal Rimpoché, uno de los maestros budistas más conocidos y polémicos acusado desde 1992 de todo tipo de abusos a sus alumnos en diferentes centros de retiro en Europa, de manera particular en el Sur de Francia, país en donde se están investigando los casos.

Señaló el líder espiritual tibetano que las víctimas de esas vejaciones deben hacer públicas sus historias, dando a conocer la entidad de su agresor para que así los maestros estén preocupados por si son humillados en público.

Y, de acuerdo a una investigación realizada en Holanda, donde solo en ese país, existen entre 50 mil y 65 mil budistas, algunos de los estudiantes eran menores de edad cuando fueron abusados sexualmente.

También en otras religiones sus superiores han abusado de menores de edad, aunque esos delitos han sido revelados de manera aislada y aunque algunos han sido denunciados ante las mismas autoridades de Ministerio Público, esas instancias públicas se abstienen de darlas a conocer.

A final de cuentas, es doloroso decirlo y sobretodo aceptarlo, pero ya no sabemos los papás y  mamás en quien confiar, porque qué puede esperarse en otros círculos si en los que supuestamente se encargan de orientar y educar con decencia a los pequeños hijos, es donde se están registrando la mayoría de los casos de abusos sexuales.

Se reconozca o no, pero las cabezas o dirigentes máximos de esos círculos religiosos y espirituales, al no denunciar ante las autoridades a los pederastas y peor sabiendo de sus inmoralidades, no solo se convirtieron en cómplices, sino automáticamente estaban participando con su disimulo e incalificable actitud de silencio, a que proliferaran más esos abusos a inocentes menores de edad que les fueron entregados por sus padres confiando éstos que estaría en buenas manos, sin imaginarse la odisea que estaban pasando los pequeños que eran amenazados para no tratarlo con sus familiares. (www.intersip.org)