Mi Columna
Codicia y ambición desmedida
Por Carlos Robles Nava
El otro día platicando con mi nieta Lily quien está cursando en la preparatoria dentro de sus materias le incluyeron la introducción de la economía de México. Al estarla escuchando la explicación simple y genérica de su maestra con respecto a cómo funciona la economía de nuestro país que igual al resto del mundo, me decía que los insumos ya sea en servicio o materia prima generan trabajo a la industria transformadora en productos, y que aquellas empresas tienen un montón de personas trabajando para cada comunidad en donde todos se benefician.
Yo le pregunte de manera deliberadamente e ingenua como cualquier abuelo lo hubiera hecho, ¿por qué se benefician todos?, a su respuesta me dio que aparte de que la empresa gana dinero con eso mismo pagan a sus trabajadores, y me pone un ejemplo imaginario en donde qué sucedería si por alguna razón o motivo esa industria con muchos trabajadores cerrara sus puertas. A la que mi misma nieta respondió que obviamente muchas personas se quedarían sin trabajo y si eso sucediera mucha gente desocupada al ver que no tienen un ingreso de dinero lo más seguro es que iban a verse obligados a robar algo para poder llevar un ingreso o comida a sus familias, y que por eso era muy malo que existiera el desempleo.
Mi nieta siendo aún una menor de edad, entiende muy bien las consecuencias del desempleo y los estragos que consigo conlleva, ya que cada vez con el avance de la tecnología no se les puede estar escondiendo las noticias, y ni mucho menos pintarles un mundo de color de rosa.
Las noticias de asaltos, robos, secuestros, etc., están en contacto dentro de esta nueva generación en donde es muy percibible que, junto con el alza en robos en sus distintas modalidades, está creciendo la “creatividad e inteligencia” de los ladrones para agregar más víctimas a su lista de “clientes” y nos referimos no solo a Saltillo, sino a Torreón, Monclova, Piedras y otros municipios de la Entidad en donde ha sido imparable la ola de latrocinios.
Algunos de los nuevos métodos para delinquir se emplearon hace años, mientras que otros, son creaciones recientes para los rateros que hacen de las suyas a cuanto incauto y confiado ciudadano se topan en las calles o llegan hasta los propios domicilios que seleccionan para despojarlos de algún patrimonio.
Por ejemplo, los hurtos cometidos en centros comerciales haciendo un hueco en el techo del local donde se encuentra el negocio, hace 50 a 60 años, fueron la novedad y se le llamaron “coscorronazo”. Otro de los viejos tiempos es “ofrecer billetes de la Lotería Nacional premiados” con la socorrida frase de que los sinvergüenzas dicen no ser de aquí, generalmente se hace en pareja. Un hombre y una mujer, pues el primero utiliza su “labia” o “verbo” para exponer la rica propuesta y la mujer es la que inspira confianza por ser del sexo femenino, aunque muchas de ellas ya actúan y cometen latrocinios igual o en mayor número que el género masculino.
También de los viejos tiempos es el trillado “pacazo” que se trata de entregar un fajo dizque de billetes, que solo los que van al frente y abajo, si son de verdad, mientras que los otros que forman el paquete de lana son simples recortes de periódicos u hojas de máquina, finamente cortados y cuando ven a una persona salir de algún banco después cobrar una buena cantidad, la abordan y embabucan con un billete tirado en el piso que colocan al paso de su víctima que en el momento de recogerlo es abordado y los ratas alegan que se les tiró a ellos y en esa discusión hacen un intercambio de mire aquí está el “paquete” de donde se tiró y la víctima dice, yo solo traigo lo que saque del banco y para comprobar “verdades” como “pacto de honor” para aclarar las cosas, se entregan mutuamente sus “paquetes” con dinero de periódico y con billetes de verdad. El final es el consabido ”pacazo” o sea al regresar los respectivos “paquetes”, el verdadero se quedan los ladrones y el falso la víctima.
Lo nuevo en el anterior esquema es que ante lo desgastado que está lo del premio gordo de la Lotería Nacional, se utiliza ahora el nombre de Pronósticos Deportivos, Melate o algún de los nuevos juegos que ha sacado a la luz pública la institución más antigua del país y que es la Lotería Nacional o al menos eso fue lo que sucedió en el fraude con estos juegos de azar en el 2012.
Lo más reciente es “ofrecer los servicios para fumigar y combatir los roedores cucarachas y demás insectos” y con ese argumento logran los “fumigadores de ratas”, les abran las puertas de las viviendas. Lo recomendable es: Dejen en paz a las ratas de cuatro patas y cuídense de las ratas de dos patas.
Ante esto último, mucho ayudaría y sería de gran apoyo que las autoridades de cualquier orden, incluya en sus campañas institucionales una en la que se aconseje y oriente a los ciudadanos a tomar sus medidas preventivas para no caer en las garras de quienes venden el “milagroso premio de cualquier sorteo o promoción” con el pretexto de que son foráneos y desconocen la ubicación de las oficinas en donde puede cobrarse el número premiado.
Es difícil que en todo el país haya un Municipio de los más de 2,500 existentes que cuente con suficientes policías como para encontrarlos en cada esquina de cuadra, por lo que el propio policía debemos ser los mismos ciudadanos, fortalecidos y apoyados por la campaña institucional que hagan los gobiernos municipales o estatales, porque ratas de dos patas las hay a lo largo del extenso territorio de la República Mexicana.
Sería muy fácil decir a las o los infortunados a quienes les ofrecen el “premio gordo” y también fumigar las casas para acabar con los insectos y roedores u otros pretextos para caer en las garras de los delincuentes, no dejarse dominar y caer en la codicia o avaricia, pues hay que recordar el viejo refrán de que “matan la codicia y ambición desmedida”. (www.intersip.org)
