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INTERVENCIÓN SESIÓN SOLEMNE

INTERVENCIÓN SESIÓN SOLEMNE

 Por Jorge Moreno

13 marzo 2019;  Saltillo, Coahuila.-Por lo general, las mujeres recordamos las luchas que, a través de la historia, hemos librado para demandar el reconocimiento de nuestros derechos. Estoy convencida de que mis compañeras, en sus valiosas intervenciones, destacarán esas gestas históricas y honrarán la memoria de las valientes mujeres que encabezaron esas luchas.

Permítaseme que el día de hoy no haga referencia al pasado, sino al presente y al futuro de la lucha de las mujeres para conquistar la igualdad sustantiva y el reconocimiento pleno de todos los derechos para todas las mujeres.

Nadie niega los avances, pero eso no debe servir de pretexto para no advertir los graves problemas que enfrentamos las mujeres.

El Estado y la sociedad no pueden seguir ajenos al grave problema del incremento en el número de feminicidios. Todos los órganos del Estado, de acuerdo a sus competencias, están obligados a implementar las medidas necesarias para prevenir este tipo de crímenes. Desde luego que los feminicidios deben ser castigados con el mayor rigor posible en las leyes, pero eso no revivirá a las niñas, adolescentes, hermanas o madres asesinadas. Por ello hay que poner el acento en la prevención.

Una de las principales medidas de prevención es la campaña para erradicar la violencia contra las mujeres. El Estado y, sobre todo, las instituciones educativas, públicas y privadas, están obligados a participar en esa campaña, incorporando a los planes y métodos de enseñanza, nuevos paradigmas para lograr una transformación cultural que erradique esta violencia.

En efecto, el machismo y la violencia contra las mujeres es un problema de cultura pública y como tal debe ser enfrentado por los tres ordenes de gobierno y las instituciones educativas.

Debe superarse la simulación de los gobiernos que solo en las declaraciones públicas y los discursos se manifiestan contra el machismo y la violencia, pero que no toman ninguna medida concreta y efectiva para impulsar el cambio cultural que erradique la violencia contra las mujeres.

Desde luego no debe generalizarse, hay gobiernos, aunque muy pocos, que si han implementado medidas, algunas importantes, para erradicar la violencia contra las mujeres. Sin embargo, son esfuerzos aislados. Se requiere que la campaña de prevención de la violencia contra las mujeres sea nacional y abarque todos los ámbitos de la vida social, económica y cultural de nuestro país.

Las mujeres hemos superado el estereotipo al que, por siglos, nos sometió una sociedad patriarcal. Por ello debemos reconocer que entre las mujeres, incluso de aquellas que pertenecen a un mismo partido político, existen diferencias. Un ejemplo lo vimos en la reciente sesión del Senado de la República, donde quedaron en claro las diferencias en torno al tema del aborto entre dos Senadoras de mi partido.

Refiero lo anterior porque el movimiento de las mujeres no es uniforme ni monolítico: Hay diversidad de posiciones y qué bueno, porque la pluralidad siempre será más enriquecedora que la uniformidad.

Pero así como hay temas en los que las mismas mujeres no nos ponemos de acuerdo, hay temas en los que la inmensa mayoría coincidimos. Y uno de estos temas es la lucha para erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas.

Este tema no debe politizarse ni adquirir tintes partidarios. Tampoco se trata de denunciar la falta de acciones de los gobiernos y quedarse solamente en la crítica. Se trata de unirnos todos: Gobierno y Sociedad para que todos, en el ámbito que nos corresponda, diseñemos e impulsemos una campaña general para erradicar la violencia de género, en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

En la educación, en la cultura, en el ámbito laboral y en las políticas públicas, vale la pena hacer un esfuerzo común para lograr una transformación cultural que nos permita erradicar, de una vez por todas, la violencia contra las mujeres y niñas en México.

Como señaló acertadamente el Presidente de la Suprema Corte de Justicia: “No se pueden defender los derechos humanos sin ser feminista.”