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Liliana García

VACACIONES DE VERANO: LA REJA NO REEMPLAZA LA MIRADA DE UNA MAMÁ

VACACIONES DE VERANO: LA REJA NO REEMPLAZA LA MIRADA DE UNA MAMÁ

 

Por Liliana García Navarro

Ya estamos en pleno julio de 2026 y las vacaciones de verano ya están aquí. Para muchos niños y niñas de educación básica esto significa libertad, descanso y ganas de jugar sin horarios. Pero para muchos papás y mamás, sobre todo los que trabajan, estas fechas también traen un problema que no siempre se dice en voz alta: ¿qué vamos a hacer con ellos estos días?

Hay quienes ya tienen todo planeado: un viaje familiar, un curso de verano o alguna actividad que los mantenga ocupados. Pero también hay muchos que no saben bien qué hacer. Algunos piensan en ponerlos a repasar en casa, otros se preguntan si valdrá la pena inscribirlos en algo. La verdad es que no es fácil decidir cuando uno está cansado y con mil cosas en la cabeza.

Lo que sí me parece importante decir es que, por más que vivamos en un fraccionamiento cerrado, con rejas, vigilancia y todo lo que nos da sensación de seguridad, los niños no deberían quedarse solos. He visto cómo con los años mucha gente se ha confiado. “Total, aquí no pasa nada”, se dicen. Y sí, es cierto que hay más control que antes, pero los peligros no desaparecen solo porque hay una caseta a la entrada. Un carro que pasa rápido, un accidente jugando en la calle, o algo peor… uno nunca sabe. La seguridad de un lugar no sustituye la presencia de un adulto.

La ley, tanto la federal como la de Coahuila, es clara: los padres tenemos la obligación de cuidar, proteger y supervisar a nuestros hijos mientras son menores. No es solo una recomendación, es una responsabilidad. Y aunque hoy en día es muy común que ambos papás trabajen, eso no debería convertirse en una excusa para dejar a los niños solos varias horas al día.

Aquí hay algo que me da vueltas en la cabeza: a veces parece que hemos normalizado tener hijos y después resolver sobre la marcha cómo cuidarlos. Como si el hecho de darles techo, comida y una colonia “segura” fuera suficiente. Pero la crianza no termina cuando los niños ya no son bebés. Al contrario, cuando entran a la adolescencia es cuando más necesitan que alguien los guíe, les hable de valores y esté pendiente de lo que les pasa. Esa etapa es complicada y no se resuelve sola.

Yo creo que aquí las mujeres tenemos un papel muy importante. No porque seamos las únicas responsables, eso ya no, pero sí porque históricamente hemos sido las que más hemos cargado con la organización de la vida en casa y el cuidado de los hijos. Hoy podemos usar esa experiencia para hacer las cosas diferente. Para exigir que el cuidado de los niños no sea solo un tema de las mamás, sino de toda la familia. Para organizarnos mejor entre vecinos, entre abuelas, entre tías, entre amistades. Para recordar que los hijos no son solo una responsabilidad individual, sino algo que nos toca como sociedad.

Al final, estos meses de vacaciones pueden ser una buena oportunidad para estar más presentes. No se trata de tenerlos entretenidos todo el día, sino de que sientan que alguien los está cuidando de verdad. Porque al final de cuentas, por más segura que esté la calle o el fraccionamiento, nada reemplaza la mirada atenta de quien los quiere. Y eso, aunque cueste trabajo organizarlo, vale muchísimo la pena. www.intersip.org