Mi Columna
Deforman el oficio
Por Carlos Robles Nava

No faltan quienes me preguntan el por qué soy o me hice periodista y siempre les respondo que no se, aunque por mi parte agradezco al Todo Poderoso, me haya bendecido al ponerme en este camino profesional en el que me inicie a los 16 años y este 2017 cumplí en julio pasado justos 61 de comunicador de manera ininterrumpida.
Mis “pininos” o inicios en la actividad reporteril fue en Torreón, Coahuila, en el periódico “El Siglo de Torreón”, fundado por don Joaquín Moreno, el 28 de febrero 1922 como simplemente “El Siglo” y dos o tres años después a sazón de su muerte y al tomar el timón de ese entonces incipiente diario don Antonio de Juambelz, le agregó el nombre de la ciudad de Torreón y convirtió en lo que es ahora, un importante y serio medio de información reconocido en más de dos ocasiones con el Premio Nacional de Periodismo.
Don Antonio se inicia como reportero en El Siglo, siendo su dueño, director y fundador, don Joaquín Moreno, por cierto abuelo del conocido político veracruzano, Gustavo Carvajal Moreno, que fue presidente nacional del PRI, Secretario de Reforma Agraria, Senador y Diputado Federal.
Mi cercanía con don Antonio de Juambelz, en mis 29 años laborando para El Siglo de Torreón, me dio la oportunidad de aprender sabias enseñanzas de este bonito oficio por parte de don Antonio, de quien no solo guardo gratos recuerdos sino una gran gratitud por el apoyo y los sabios consejos que recibí para convertirme en un comunicador hecho y derecho, por decirlo de alguna manera.
Reconozco que no tengo la autoridad para censurar o criticar a comunicadores de la época actual que han venido deformando esta bonita profesión con el uso de palabras inadecuadas y para identificarlas más directamente, como palabras obscenas que honestamente no hay necesidad de recurrir a ellas cuando es tan precioso y abundante nuestro léxico,
Sin embargo, como se dice, cada quien su negocio, sin desconocer que me duele el ver la deformación que ha tomado en los últimos años el oficio y profesión del periodismo.
En días pasados, al escuchar un programa radiofónico de un conocido medio de comunicación de la ciudad de México, durante la transmisión de su conductora cuyo nombre de pila inicia con F, le escuche repetidamente el uso de palabras altisonantes de esta periodista que me hizo pensar y lamentar hasta donde ha decaído y degenerado la profesión del periodismo.
Es posible que no falten lectores que me tachen de santurrón o persignado y estoy de acuerdo, pero siempre rechazaré que en mi oficio y profesión de toda la vida se recurra a palabras altisonantes teniendo, repito, un bonito y abundante léxico como para abstenernos de recurrir a expresiones que en lo personal las considero además de calificarlas obscenas, grotescas o maldiciones, son inadecuadas para profesionistas de la comunicación y más siendo del sexo femenino.
Persisto, no hay que irnos a los extremos cuando como comunicadores pretendemos resaltar o magnificar errores, situaciones adversas o para censurar y criticar acciones y actitudes de funcionarios de cualesquier nivel o disposiciones de autoridades.
En fin, cada quien su léxico y su reputación, aunque en contraparte sobran quienes consideran que los reporteros, periodistas o comunicadores somos ejemplo a seguir y pregunto ¿con ese vocabulario?. (www.intersip.org)

