Mi Columna
De esos hay muchos
Por Carlos Robles Nava

La tragedia ocurrida en días pasados en Monterrey, N.L., al derrumbarse un edificio de tres pisos dejando alrededor de diez muertos, no es ni será el primero ni el último que se venga abajo por su deficiente construcción, pues lamentablemente existe en el país un sinfín de obras materiales realizadas sin permiso de las autoridades y consecuentemente se desconoce si cumplieron con las normativas que obliga la ley para garantizar la firmeza de la obra y que no representa ninguna amenaza.
El percance sucedió en una plaza comercial de tres pisos en proceso de construcción en la colonia Espacio Cumbre y junto con el edificio se vino abajo el estacionamiento compactándose en un derrumbe tipo “sándwich”, quedando solo en pie el cubo del elevador.
La Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología de Monterrey, había suspendido la obra el 29 de noviembre del año pasado, sin embargo, se hizo caso omiso a la clausura y la obra todavía siguió adelante once meses más hasta que se vino abajo.
Posterior a la cancelación de la construcción, no volvió a pararse ningún inspector de Desarrollo Urbano ni de Obras Públicas, lo que fue aprovechado por los constructores a continuar con los trabajos con este resultado fatal.
Esta, por desgracia no será la última tragedia similar, es decir causada por una construcción insegura y endeble a cargo de supuestos profesionistas donde no podrán evadir su responsabilidad los Departamentos de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, que están obligados en todos los Estados y Municipios a garantizar la calidad de la construcción para dar seguridad comunitaria.
Por fortuna, aunque el saldo de lo ocurrido no deja de ser una verdadera desgracia, el derrumbe ocurrió en proceso de construcción que otra cosa más lamentable hubiese sido de suceder una vez se haya ocupado el edificio en general.
Aquí mismo en nuestra Entidad sobran las obras que se realizan sin permiso y peor, sin los planos correctos y revisados por las respectivas autoridades para que den su dictamen sobre la seguridad de la obra que se esté realizando con todas las de la ley.
Los temblores ocurridos en distintos Estados y principalmente los que han llegado hasta la ciudad de México, han sido una muestra de la irresponsabilidad de constructoras que sin importarles la vida del próximo y por ahorrarse algunos recursos, regatean en la calidad de la obra que tienen a su cargo.
Esto no es cosa nueva, siempre ha existido y las autoridades hacen una serie de advertencias sobre las medidas a implementarse para que no se repitan sucesos similares, sin embargo, en lo dicho y hecho, queda un enorme trecho que permite a los constructores a no cumplir con las normativas para dar seguridad de que no ocurrirá un colapso de la obra que están realizando.
Es tiempo de que los Alcaldes y Gobernadores tomen en sus manos esta problemática e instituyan sanciones drásticas a sus propias autoridades de Obras Públicas y Desarrollo Urbano. (www.intersip.org)

