MI COLUMNA
¿Nos deshumanizamos?
Por Carlos Robles Nava

En la medida en que crecen las cosas u objetos en general y en particular las poblaciones de cualquier país, nos vamos deshumanizando paulatinamente, perdiéndose en muchos casos la esencia de la vida misma.
En lo personal, hago esta comparación y pongo como ejemplo, el cultivo de calabazas gigantes u otros frutos de dimensiones sorprendentes a las naturales que conocemos y que son las que predominan en el mundo.
Este endurecimiento sentimental de los humanos que ha avanzado desmedidamente en los últimos 20 a 25 años y en especial de unos diez años en adelante, ¿hasta dónde irá a llegar?. Es precisamente lo que ignoran a quienes les pregunte o no saben contestar, respondiendo con el clásico “quien sabe, para que te preocupas”.
En los últimos años, por mencionar un ejemplo y hablando exclusivamente de México, han proliferado los asesinatos a mujeres que cada vez son más sanguinarios; igual recién nacidos abandonados en bote de la basura o en lotes baldíos; la falta de respeto a nuestros padres y abuelos y en general a los adultos mayores; proliferan los cuerpos sin vida de hombres atados de pies y manos y con una mordaza en la boca con marcados signos de tortura; la agresividad ha ido en aumento, etc., etc.
En días pasados, los medios informativos dieron cuenta de un menor de doce años que apuñaló y dio muerte a su hermanito un niño de escasos cuatro años de edad; cada vez surgen más adolescentes embrazadas; los suicidios han ido en aumento desmesuradamente, muchos por cuestiones baladíes o por decepción amorosa; en Acapulco, Guerrero, unos sujetos se soltaron sin ton ni son disparando a una carpa de un circo sin considerar la presencia de niños y adultos; son cada vez más los asesinatos de niños por adultos; las violaciones a niñas y niños se multiplican; los “encostados” siguen apareciendo en mayores cantidades; son más cada vez los menores adictos a drogas de alta intoxicación dejando de ser la preferida la mariguana para recurrir a la cocaína, cristal y otras de mayor afectación; los abuso sexuales a infantes por sacerdotes católicos sin parar y, otras muchas tragedias que han inundado en los últimos años.
Algunos sacerdotes en sermones durante las misas que ofician, exhortan a los padres de familia a “disciplinar” a sus hijos descarriados, ignorando que la obediencia a las mamás y papás en general ha desaparecido en los hogares mexicanos y en no pocos las peleas y discusiones de los padres e hijos son más frecuentes.
Hay quienes dicen que las mejores épocas fueron las de generaciones pasadas, sin embargo, en lo personal mí opinión es que los mejores años son los que cada quien ha vivido, para los jóvenes de hoy no hay barreras, la obediencia desapareció en la generalidad de los hogares mexicanos, las drogas las consiguen con mucha facilidad, chavalas de la actualidad se embarazan con una simpleza que lo ven natural.
¿ Esta deshumanización hasta donde nos va a llevar ?. Esa es la interrogante principal no para las chavalas ni los chavos que están disfrutando su juventud. Nosotros, los viejos de ayer y anteayer, disfrutamos la vida a nuestra manera y con otras reglas más estrictas, posiblemente porque no había tanta libertad o porque los tiempos han cambiado diametralmente, sin saber será para bien o mal. Eso, el tiempo nos lo dirá. (www.intersip.org)

