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Carlos Robles

Muerto el perro….

La inseguridad y actividad de los amantes de lo ajeno, no es exclusivo en las zonas urbanas, pues ésta se ha extendido a los sectores rurales de México, sin que Coahuila sea la excepción en donde al igual que el resto del país se han multiplicado los cuatreros, calificados así por tratarse de ladrones especializados en el hurto de cuadrúpedos.

Mi Columna

Muerto el perro….

Por Carlos Robles Nava

La inseguridad y actividad de los amantes de lo ajeno, no es exclusivo en las zonas urbanas, pues ésta se ha extendido a los sectores rurales de México, sin que Coahuila sea la excepción en donde al igual que el resto del país se han multiplicado los cuatreros, calificados así por tratarse de ladrones especializados en el hurto de cuadrúpedos.

El robo de ganado conocido como abigeato se ha duplicado en todo el País y se considera que puede triplicarse en caso de que este mismo año no se actúe para disminuir y se ponga un alto al robo de ganado que cada vez se hace con mayor descaro y audacia.

Los campesinos de la Región Centro, así como del Norte y por el rumbo de Ocampo, Cuatro Ciénegas y otros municipios circunvecinos donde la ganadería es el principal sustento para sus pobladores, repetidamente han denunciado las raterías de los cuatreros o abigeatos.

Lamentablemente son precisamente los ejidatarios los que están siendo víctimas constantes de los rateros de ganado, aprovechando que por escasez de recursos no cuentan con corrales adecuados para protegerse de los roba-vacas y por tanto, el ganado pastorea o anda a campo abierto, es decir, sin cuidadores de noche o madrugada, por lo que esa oportunidad es aprovechada por los abigeos.

Han expresado que si bien es cierto que las autoridades de sus respectivos municipios los han escuchado, al igual que la Secretaría Estatal de Desarrollo Rural, hasta el momento las cosas han quedado estáticas, es decir, como han estado durante más de dos a tres años en que viene enfrentando esta calamidad o sea para atrás ni para adelante, pues la robadera de ganado sigue viento en popa.

Reconocen que el gobierno federal cuenta con un buen sistema para la identificación electrónica del ganado en general y con otras medidas que lleva a cabo el Comité Nacional de Coordinación de Identificación y Registro Animal, pero esos beneficios no llega a sus comunidades, pues su explotación ganadera es de tercera o cuarta clase, es decir, no se trata de animales con alto registro, ya que son vaquillas, toretes, borregos y otro tipo de ganado criollo identificándolo como ganado sin clase ni calidad de exportación o para consumo como carne de engorda.

Sin embargo, esas desfavorables condiciones sobre el ganado de registro que generalmente tienen los agricultores o ganaderos de cierto nivel económico, no han sido desairadas por los rateros de ganado y por el contrario, el sector rural o comunidades de ejidatarios son los más socorridos o “visitados” por los delincuentes al favorecerlos la compra sin papeles de las reses y otros animales del campo y que son preferidos por los múltiples rastros clandestinos que surten de carne “caballar” a muchos restaurantes de todo tipo.

Indicaron que la existencia de rastros clandestinos no es exclusivo de las dos ciudades más grandes de Coahuila como son Saltillo y Torreón, sino que su existencia ha crecido por mucho en carnicerías y negocios de alimentos elaborados de Monclova, Piedras Negras, Acuña y Sabinas, al igual que de otras cabeceras municipales con menor población.

Un factor que ha alentado y elevado tanto el robo de ganado como la existencia de rastros clandestinos y negocios que compran esa carne, es el encarecimiento de la carne de ganado estabulado o sea el que es alimentado en establos y con mezclas más sofisticadas que permite la venta a precios muy altos de esa carne de ganado llamado también de engorda.

Consideran y reconocen dada la extensión territorial de Coahuila, la imposibilidad de las autoridades tanto municipales como estatales de dar vigilancia al área rural de la Entidad, empero, desde su muy punto de vista personal, mucho se remediaría el problema que enfrentan con una acción fuerte y decidida para cerrar y acabar con la infinidad de rastros clandestinos, pues no habiendo compradores de ganado sin papeles, justo es que muerto el perro, se acabó o acabará la rabia. (www.intersi.org)