Mi Columna
La vida no vale nada, ¿será?
Por Carlos Robles Nava
Más que sorprenderme, me duele conocer noticias de suicidios y peor es cuando se trata de chavalas o chavalos que empiezan a conocer y sobre todo a disfrutar lo sabroso que es la vida, al menos en lo personal para este columnista.
No recuerdo al menos por las decenas de años que llevó en este bonito oficial del periodismo, época alguna de antaño que los medios de comunicación dieran noticias de manera constante de suicidios y en la mayoría de estos fatídicos caso, sin dejar motivo, razón o algo que nos diga los motivos de esta decisión.
En días pasados, dos personas de 21 y 25 años de edad, en sus respectivos domicilios tomaron la decisión de salir de la vida por la puerta falsa o sea el suicidio, colgándose para ello del cuello junto alguna ventana y puerta del baño o recámara de lo que fue su hogar.
Lo peor de esa inestabilidad emocional ha llegado a “golpear” no solo a adolescentes o con un poco más de años, sino a pequeños de entre 9 y 11 años, sin remontarnos a otras Entidades, me refiero directamente a Coahuila, la tierra donde vivimos y que gozamos al menos los que nos aferramos a seguir de terrenales.
Se han registrado otras muertes en similares circunstancias, aunque se ha tratado de adultos en quienes entiendo y acepto, pero no estoy de acuerdo, por desilusiones amorosas o bien porque los abandono el viejo o la vieja, en el buen sentido, por problemas familiares, falta de empleo, cegados por el alcohol y otros argumentos muy personales.
Empero, que chavalas o chavalos tomen esa decisión y que estos hechos cada vez son mayores, sin explicación alguna, etc., realmente causa mí extrañeza y me orilla a infinidad de interrogaciones, preguntas, etc.
No faltan profesionistas que atribuyen a este fenómeno que lamentablemente está de moda al estrés, a la vida tan acelerada que se está llevando a partir de hace 10 a 15 años, en fin, eso de ninguna manera me convence.
¿ Realmente la vida no vale nada ?, como lo dice conocida canción del canta autor guanajuatense, José Alfredo Jiménez, porque para este columnista la vida vale tanto que ningún motivo justifica desaparecer de este, para mí, hermoso mundo que con todo y sus convulsiones y cambios, no deja de ser una maravilla, porque aunque en ciertas religiones nos han persistido que en “otra vida” encontraremos la paz, gloria y otra infinidad de atributos que se nos inculcan y nos meten en la cabeza, pero eso está por verse cuando el Todopoderoso decida si seguimos o no en el planeta Tierra.
Hay quienes atribuyen la actual incidencia en suicidios al crecimiento de la población, a los nuevos conceptos de la vida por parte de las generaciones actuales, al tremendo trajín de la vida diaria, a la distancias que los jóvenes han marcado entre sus mamás y papás y a otras muchísimas razones más que podrán ser eso, pretextos y excusas, pero nada de eso demuestra que la vida no vale nada.
Se dice también, es cuestión de carácter e igual al hecho de que adolescentes de estas épocas no aguantan y no soportan obligaciones y responsabilidades y vuelvo con mi misma cantaleta, que ni eso vale la pena acabar con una vida.
Los gobiernos locales, estatales y federales, se cansan de promover, difundir y ofrecer los servicios de sus instancias para estos casos, particularmente pláticas y conferencias para superar ausencias que luego envuelven a infinidad de jóvenes y adultos.
Una recomendación inobjetable es la comunicación con tus padres, hermanos, familiares y si no se tienen o existen lazos que motiven una confianza, platícalo con tu mejor amiga o amigo, es lo menos que puede sugerirte y recomendarte este columnista encariñado y aferrado a la vida, que también antigua canción nos remarca que “la vida es más sabrosa” y, si es en el mar, pues más es la felicidad. (www.intersip.org)

