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Carlos Robles

El respeto se gana

MI COLUMNA

El respeto se gana

Por Carlos Robles Nava

Dentro de mi muy personal filosofía están las palabras que el resto se gana, por ello, si exiges o pides respeto, respeta; si agredes, serás agredido; el derecho al respeto ajeno, es la paz, son entre otras muchas frases, proverbios y expresiones que han surgido a través de la historia y vida cotidiana, diciéndonos una verdad que no tiene rodeos ni mayores explicaciones y tampoco razones para quejarnos y exigir respeto en nuestra persona cuando no sabemos o queremos respetar.

Ese respeto al que nos referimos es el mismo de todos los días y el que en todo momento debemos mantener, porque el respeto es sinónimo de infinidad de cosas, pero en especial de pacificación, armonía y lo más importante, de convivencia dentro y fuera de la oficina, casa, entorno, etc., y no solo entre las personas, también entre las instituciones y naciones enteras.

Las violaciones a los derechos no solo de las personas, sino de países completos, fueron las responsables de la primera y segunda guerra mundial y años más atrás, de luchas entre los que hace más dos mil años habitaron este planeta que reclama y exige cada vez más respeto entre las personas y demás.

El derecho al respeto es tan válido que hasta el conducir violentando el derecho del vehículo que va a nuestro lado o se nos cruza, sin tener el derecho, ha causado conflictos menores y hasta de alta agresividad.

Hace cosa de cuatro a cinco años, un importante empresario de Saltillo, Coahuila, con quien me ligar vieja amistad, se estacionó en determinada esquina del centro de esta capital coahuilense invadiendo o encima de la línea roja que todo conductor bien nacido entiende y da por hecho que no debe pararse sobre esa franja.

Llegaron dos policletos y se dispusieron a retirar la placa del vehículo del “ ofendido”  e importante hombre de negocios y entre los reclamos y dimes y diretes o toma y daca de los servidores públicos y el empresario, éste con un empujón a los polis pretendió impedir se le retirara la placa vehicular y se entró en una dinámica en que ninguna de las partes quiso ceder, uno porque no consideraba justa la infracción, aunque estaba violando abierta y alevosamente una franja roja y no debió haberse parado ahí y los dos polis, porque empezaron a recibir insultos y palabras denigrantes por querer cumplir con su misión y hacer respetar la ley  o reglamento vial.

Un caso más, es cuando una mujer conduciendo su coche, llegó al estacionamiento de una oficina pública y se estacionó en un lugar reservado exclusivo para ciertos vehículos pertenecientes a esa oficina pública.

El vigilante que ahí estaba para cumplir con su obligación de no permitir estacionarse vehículos motrices que no fuesen de esa dependencia, le hizo saber de buena manera, la prohibición.

La respuesta fue de “ porqué no, si yo pago impuestos”. A partir de ese momento no hay que ser psicoanalista para dar por hecho la actitud improcedente de la dama que ya estaba cometiendo una infracción a quien cortésmente se le solicitó retirar su unidad.

No conforme con ello, tan pronto hizo su entrada a la recepción de la dependencia gubernamental y se encaró a la recepcionista para tratar cierto asunto y como la servidora pública empezó a recibir agresiones verbales, la primera pidió el auxilio de los guardias de la propia oficina de gobierno, quienes al no poder someter por las buenas a la mujer, pidieron refuerzos, entre éstos mujeres policías.

Cuando la mujer quien inicio esta gresca vio todo en serio y para impedir su detención se arrojó al piso y se metió bajo un vehículo estacionado y se aferró a la carrocería de la parte baja y los policías entre jalón y jalón la sacaron y condujeron a las oficinas policíacas por desacato a la autoridad, ofensas verbales a los servidores públicos, no respetar los señalamientos viales oficiales y otras causas más.

La “ofendida” mujer se quejó a la Comisión Estatal de Derechos Humanos y exigió castigo para los guardias que la sometieron y detuvieron.

¿ Quién tiene la razón, los policías por cumplir no solo con su función, sino con su obligación o la dama que desacató, desobedeció y violó leyes viales, además de resistirse a su detención ?.

Insisto, si se busca y quiere respeto, lo primero es ser respetuoso. ¿No? (www.intersi.org)