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Carlos Robles

Son de mentiritas

Mi Columna

Son de mentiritas

Por Carlos Robles Nava

No dudo que la modalidad que en los últimos meses está poniendo en práctica la Procuraduría Federal del Consumidor, PROFECO, en las acciones para poner freno a violaciones a la ley en los distintos giros comerciales, venga contemplada en la ley, pero la verdad es que para los ciudadanos esa forma de castigar las califican como sanciones de mentiritas.

Para muchos coahuilenses ha llamado mucho la atención la nueva forma de “castigar” por PROFECO, a los comercios que violan e incumplen en sus promociones, ofertas, etc.

Lo nuevo a restaurante, super mercados, tiendas departamentales y todo aquel comercio que cometa un atentado o daño a un cliente o consumidor, a lo que “puede” llegar PROFECO según sus titulares, es a colocar en la o las puertas o ventanas principales de la negociación una calcomanía con el inicio de una palabra en letras grandes de “suspensión” para luego en letras chiquitas igual que como lo hacen los bancos en los contratos que se firman por créditos concedidos.

Junto y muy cerca de las “atractivas y llamativas” calcas de “suspensión”, los dueños de los negocios colocan otros, más pequeños como para resaltar de los grandotes que coloca PROFECO, múltiples avisos de “abierto, pase usted o estamos abiertos”.

Esto que se está viendo como una modalidad de PROFECO, indiscutiblemente que es una cachetada con guante en blanco de parte de los comercios dizque “suspendidos”, además de que se considera una vil burla.

En principio a la gente contrariaba ese tipo de “suspensión”, pues suspender es paralizar algo en cualquier actividad, sin embargo, para PROFECO es simplemente una medida o sanción de “mentiritas” recordando ese tradicional juego de los infantes de “la doctora o doctor” y el paciente de que solo lo estoy curando de mentiritas.

Esto, definitivamente, es darle atole con el dedo a los consumidores en general y sobretodo que PROFECO muestra una vez más su incompetencia, carácter y decisión de actuar con firmeza ejemplar cuando se engaña a los consumidores que a final de cuentas son los que hacen valen al comercio en general.

Sale sobrando remarcar que para PROFECO el consumidor jamás es defendido y por el contrario es cada vez más agraviado con esas multas y sanciones de mentiritas quedando al margen esa “agresiva, enérgica y decidida” actuación.

Sale sobrando para los consumidores este tipo de reprimenda con calcomanías que lo único que provoca es desorientar al ciudadano cuando pasa por esos establecimientos “castigados” pero de mentiritas.

Por distintos rumbos de las ciudades de Coahuila, pueden observarse en sus aparadores y puertas principales las enormes calcas de “suspensión”, pero con las puertas abiertas de par en par y, además, empleados invitando a la gente a que pase y diciéndole a las personas cuando preguntan que si está cerrado por el “aviso” de suspensión, respondiendo “no señor, esto es simplemente una mamada de PROFECO”.

Una de las últimas acciones ejecutadas por la mentada Procuraduría fue el colocar calcas de “suspensión” en algunos súper mercados por no cumplir con rebajar en electrónicos y otros aparatos domésticos.

No soy afectó a recurrir en mí columna palabras que en nuestro querido México significan una vulgaridad, sin embargo y disculpando mí obsceno lenguaje, vaya que si es toda una mamada la forma como PROFECO pretende “castigar” a los violadores de los derechos de los consumidores. (www.intersip.org)