Mi Columna
Infestada por apatía
Por Carlos Robles Nava

Hay cosas que por sí solas muestran la realidad de cómo se encuentran por más que la quieran ocultar, siendo el caso de la fronteriza ciudad de Piedras Negras, Coahuila, que por desgracia de sus habitantes, muestra cada vez su tremenda infestación de la innegable existencia de la delincuencia organizada.
No es gratuita la frase usada comúnmente por los nigropetenses al definir el estatus de su ciudad expresando que “el sol no puede taparse con un dedo”, confirmando así lo que tanto niegan sus autoridades municipales que con demagogia y falsedades quieren engañar presentando una ciudad segura cuando es todo lo contrario.
La infestación delictiva que vive Piedras Negras, es constatada a diario por quienes radican en esa población que se lamentan y recuerdan con tristeza las épocas que vivieron gracias a la tranquilidad y seguridad del pasado.
Es un hecho irrebatible que ha quedado mostrada la impotencia de su alcalde, Fernando Purón Johnston, que con desinterés y apatía ha permitido que este puerto fronterizo figure en la actualidad entre los más inseguros de la República.
Los nigropetenses se sienten lastimados por sus autoridades locales después de la transformación que en los últimos tres años ha sufrido Piedras Negras, después de ser calificada como la comunidad fronteriza más segura y limpia del país, fama ganada por el trabajo que tuvieron sus anteriores Presidentes Municipales.
Diariamente los medios de comunicación, dan cuenta de la inseguridad, al igual que los hechos sangrientos no vistos anteriormente como fue la ejecución en días pasados de los dueños de un lote de chatarra, el secuestro y despojo de bienes de conocido ganadero y agricultor y también el desmantelamiento de dos antenas de radio comunicación usadas por los maleantes organizados gracias a la complacencia de las autoridades locales
Por otro lado, la facilidad como portan estudiantes armas hechizas, la participación en el trasiego de droga de los choferes de autobuses de pasajeros, la detonación de explosivos en el edificio de la Procuraduría, existencia de un sembradío de marihuana en casa de un “gringo” y también el decomiso de lanzacohetes y proyectiles de alta potencia.
Además no pasa desapercibido el asesinato de Eduardo de la Cruz; la muerte estilo delincuencia organizada del veracruzano Emmanuel González Salazar y el michoacano, Daniel González Peña; las múltiples detenciones de inmigrantes que por desgracia son utilizados por las mafias para la venta de narcóticos de todo tipo y uso; la existencia de casas de seguridad, etc., etc.
Esto relatado es por lo que últimamente ha pasado Piedras Negras, porque hechos de sangre suceden a diario sin que se “tibien” las autoridades locales y más cuando la tarea que les corresponde la están haciendo los cuerpos estatales de seguridad.
Y, mientras el puerto fronterizo cada vez es más infestado de inseguridad, su edil, Fernando Purón, no para su ir y venir a Torreón, Saltillo y la ciudad de México para dar trámite a asuntos de una asociación de alcaldes priistas a la que pertenece y mientras las familias nigropetenses tienen que lidiar con el crecimiento de la inseguridad.
Las cosas hay que decirlas como son y esta es la verdad de la situación de Piedras Negras, por más que quiera esconderla su inefable edil. (www.intersip.org)

