Por desgracia, México sigue siendo un país de contradicciones, sorpresas e incongruencias y entre muchos de los botones que tenemos como muestra, mencionaremos por ahora uno simple cuyos protagonistas están de moda, al menos en Saltillo la ciudad capital de Coahuila.
Mi Columna
El diputado chimuelo
Por Carlos Robles Nava
Por desgracia, México sigue siendo un país de contradicciones, sorpresas e incongruencias y entre muchos de los botones que tenemos como muestra, mencionaremos por ahora uno simple cuyos protagonistas están de moda, al menos en Saltillo la ciudad capital de Coahuila.
Me refiero a los trabajadores del volante identificados como taxistas que siempre llorando como la tamalera, pero vendiendo, al menos así reza conocido refrán refiriéndose a quien y quienes siguen en el negocio y cada vez que pueden lloran para recibir apoyos oficiales o beneficios gubernamentales, blandiendo como bandera de que el negocio que manejan o en el que están enrolados actualmente, no les deja ni tan siquiera para una olla de frijoles en sus casas, al menos es lo que pregonan y aunque dicen que ya no les deja la actividad que tienen, pero tampoco la dejan y se dedican a otra cosa, resultando cosas no solo curiosas sino incongruentes y contradictorias, facetas en las que está lleno nuestro México.
El diputado local monclovense, Ricardo Saldivar, que es a la vez el dirigente de la Organización Nacional Obrera Popular, CNOP, de la ex capital latinoamericana del acero o sea de la “ex Monclovita la Bella” pidió a sus colegas legisladores un punto de acuerdo para el Alcalde de Saltillo, Isidro López Villarreal, para que se reduzca un 60 por ciento el costo o cuota anual en la renovación de la concesión municipal de sus taxi, aunque el decir “sus” es un decir, ya que el 70 a 80 por ciento de esas concesiones son rentadas a gente que han pasado su vida de choferes y de hecho trabajadores de quienes les rentan el vehículo o las placas de servicio público de pasajeros urbanos en Saltillo.
Saltillo cuenta con 5 mil 500 concesiones para servicio de taxi, argumentando Ricardo Saldivar que éstos mantienen la economía de forma directa a más de 10 mil personas entre concesionarios y choferes, generando además indirectamente recursos económicos a refaccionarias automotrices, talleres mecánicos, agencias de seguros o pólizas contra accidentes viales, llanteras, vulcanizadoras, independientemente de las chelas y chescos que compran en los minisúper, etc.
La renovación de una concesión para taxi, al menos en Saltillo, tiene un costo de 18 mil pesos anuales lo que representa, algo así como mil 500 pesos al mes, aludiendo el diputado “protector” de los choferes y concesionarios que en el 2012 la administración municipal les descontó el 60 por ciento de la cuota de renovación, dizque y según lo afirma este legislador por una vigencia de la concesión de 30 años.
Otro de los pretextos y justificante de su “precaria y desesperante” situación económica de los taxistas, es que tienen que pagar al año una póliza de seguro para percances viales entre tres mil a cuatro mil, que al mes significa en promedio 300 pesos o un poco más. Además, otra razón por lo que piden “chichi” los taxistas, es el pago por una sola vez del taxímetro por 2 mil 800 pesos, que prorrateado en doce mes significa en promedio 233 pesos con 33 centavos.
Las obligaciones que sirven de pretexto para pedir a don Chilo, el Edil saltillense, representan algo así como 2 mil pesos mensuales.
Entre el 70 y 80 por ciento de los taxistas, no son dueños de las concesiones, sino simples choferes arrendadores; aproximadamente en ese mismo porcentaje no son propietarios del vehículo, sino que son arrendadores y el taxímetro quiérase o no se quedará montado en el coche, es decir, el diputado croquista que está abogando dizque por los “trabajadores del volante”, de hecho lo está haciendo para los concesionarios, reconociéndose que una mínima parte de los verdaderos trabajadores se beneficiarían, considerando que son pocos los taxistas propietarios del vehículo, las placas y la concesión.
Los legisladores coahuilenses, deben y tienen compromisos verdaderos con las clases más vulnerables, por lo que sorprende este tipo de peticiones, que aunque los puntos de acuerdo del Congreso, son como las llamadas a misa, el que quiera las atiende y el que no, pues no pasa nada. Se dicen que los más osados o “lanzas”, son como los más chimuelos hasta mascan chicle, no será que don Ricardo Saldivar, el flamante diputado y líder croquista está chimuelo. (www.intersip.org)


