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Carlos Robles

Seremos los paganinis

Mi Columna

Seremos los paganinis

Por Carlos Robles Nava

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Sobran los ciudadanos incrédulos e ingenuos que dan por hecho que la reparación o rehabilitación de las plazas públicas o lugares recreativos creados en las colonias de preferencia de pocos recursos económicos, no representan gran costo y que a los gobiernos locales les sobran fondos para nuevamente sean funcionales.

La inversión para restituir uso los parques destruidos parcial o totalmente es importante y no hay municipio alguno de todo el país que tenga excedentes económicos para que esos lugares puedan volver a disfrutarlos los vecinos.

Por el contrario, en no pocos casos se quitan o “rascan” recursos a otros programas para hacer las reparaciones de los daños causados por vándalos y grupos de pandilleros que por desgracia operan en todas las colonias, sin hacerse en muchos de los casos la rehabilitación por falta de dinero.

En días pasados los medios de información hicieron saber un sinfín de destrozos causados en la Plaza “Ciudades Hermanas”, en Saltillo, Coahuila, lugar emblemático por ser un punto céntrico y conocido para reuniones y particularmente para realizar eventos artísticos, culturales, etc.

En los trabajos de rehabilitación se invertirán 12 millones de pesos, dinero que bien puede destinarse a otras necesidades prioritarias que tiene la ciudad, preferentemente en mejorar las condiciones de escuelas.

La Plaza “Ciudades Hermanas” carece de bancas en condiciones de uso ya que las instaladas fueron destruidas; la mayor parte de sus luminarias del alumbrado general está dañado por lo que el lugar se mantiene en penumbra y convertido en refugio de vagos y malvivientes; los muros de cantera no se han escapado a la destrucción y en general sus condiciones actuales son tristes, existiendo otros daños más.

Esto es por mencionar un simple ejemplo del alto costo que tienen los desmanes causados por pandilleros y gente sin oficio que como se dice no han dejado “títere con cabeza”, además de la imposibilidad de que cuenten con vigilancia permanente, agregándole que se cuenta con los dedos de una sola mano, aquellos que denuncian a las autoridades en el momento en que se cometen las fechorías al temer represalias.

Este negro panorama se presenta en los 38 municipios de la Entidad, por lo que es vital contar con la colaboración de la ciudadanía que mucho apoyaría denunciara oportunamente a los detractores de los paseos públicos.

La apatía ciudadana es ya parte de nuestra cultura, costumbre arraigada pese a los exhortos, recomendaciones e invitaciones hechas por las autoridades de todos los niveles en el curso de decenas de años.

De mantenerse esta indiferencia, llegará el día en que no habrá paseo público en condiciones de disfrutarlo las familias que viven en esas colonias donde el vandalismo está acabando con los únicos lugares donde pueden pasar agradables momentos y en los que sus hijos tengan una diversión sana.

Por ahora y mientras se mantenga esa cultura de no colaborar seremos nosotros los “paganinis o paganos” con nuestro impuestos los daños que cometen los destructores. (www.intersip.org)