Mi Columna
Dice ya no hay “ratas”
Por Carlos Robles Nava

Según Hazael Ruiz, Sub Secretario del Sistema Nacional Penitenciario, hasta antes de ponerse en marcha el nuevo sistema penal, las 13 cárceles de la ciudad de México tenían diariamente 55 ingresos y en la actualidad escasamente les llegan 10.
Es un hecho que este funcionario nos quiere vender la idea o vernos la cara pretendiendo hacernos creer que de buenas a primeras o arte de magia se desplomaron o disminuyeron las “raterías”, claro, gracias al nuevo sistema penitenciario que ha sido duramente criticado y rechazado por los sectores comunitarios.
Gracias al nuevo sistema penal, de enero 2014 a la mitad del 2017, de esos 13 penales capitalinos, han salido 10 mil 276 internos, bajo el amparo de los beneficios que concede el nuevo esquema carcelario.
Esto representa que en los últimos dos años y medio se dio su liberación a 4 mil 110 reclusos, algunos a punto de cumplir su sentencia pero a la mayor parte fue porque los delitos no “eran para tanto” y se les puso en libertad.
Existen dos grandes interrogantes y dudas en relación a las bondades del nuevo esquema penitenciario que está dando oportunidad para liberar a inocentes, pero también a delincuentes consumados a quienes les quedaba poco tiempo por cumplir tras las rejas.
Entre las preguntas que se hacen la sociedad figuran ¿hasta qué grado se logró total o parcialmente la regeneración de estos ahora ex presidiarios?. Representa o no una amenaza para el resto de la comunidad la libertad de estos ex reclusos?. ¿Hasta qué punto tienen razón los alcaldes que se quejan y lamentan que sus comunidades tienen más robos porque andan sueltos cientos de ex reos?. ¿ Efectivamente el derecho de su libertad se logró gracias a reformas a los procesos penales o se trata de una medida demagoga más y similar a otras disposiciones gubernamentales?.
Hay testimonios de Presidentes Municipales en el sentido de que a raíz de la libertad de estas personas, se elevaron los delitos, de manera preponderante los robos a casas y asaltos en calles.
Un caso, al menos en Coahuila lo es el Edil de Piedras Negras, Fernando Purón Johnston, que ha sido muy persistente en sus declaraciones a la prensa en el sentido de que su comunidad había sido la más segura de la Entidad y que actualmente ha sido invadida por delitos de todo tipo.
Lo dicho por Purón Johnston es una total falacia, pues ese puerto fronterizo después de haber sido ejemplo nacional por su limpieza, parques recreativos en orden y especialmente por la certidumbre que daba a sus habitantes para pasear por las noches, cosa que sucedió hace hasta hace tres años para ser ahora una población con harta inseguridad provocando que hayan quedado en el olvido los paseos nocturnos y más disfrutar a cualesquier hora las plazas y demás paseos públicos.
Claro que esos ahora ex vecinos de las cárceles que están siendo beneficiados con las reformas penales, tienen una oportunidad más en la vida para comportarse correctamente y dejar de ser una pesadilla para la sociedad.
Sobre lo que se dice o no, hay que analizarlo con reserva, porque no puede cortarse a todos con el mismo racero. (www.intersip.org)

