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Carlos Robles

Dejan que crezca

Aunque las cantidades son variables, dependiendo quien las proporcione, pero lo que es verdad es que ascienden a varios cientos de miles de millones de pesos los que anualmente a nivel nacional resiente la Comisión Federal de Electricidad, por el robo del energético que se hace en las zonas urbanas y en el campo.

Mi Columna

Dejan que crezca

Por Carlos Robles Nava

Aunque las cantidades son variables, dependiendo quien las proporcione, pero lo que es verdad es que ascienden a varios cientos de miles de millones de pesos los que anualmente a nivel nacional resiente la Comisión Federal de Electricidad, por el robo del energético que se hace en las zonas urbanas y en el campo.

Hay en México, cientos y hasta miles de colonias y asentamientos irregulares en las periferias de las ciudades donde predominan los “diablitos” y “colgados” o sean los cables tomados de las corrientes principales de electricidad para contar con energía eléctrica gratis, sucediendo cosa similar en la instalación de los llamados mercados sobre-ruedas, entre los comerciantes ambulantes que trabajan hasta altas horas de la noche, etc.

Aunque es un problema generalizado en el país sin ser la excepción Coahuila, en donde existe mucho de este robo de electricidad, la Comisión Federal de Electricidad no se digna en tomar medidas y remediar esta anómala situación que ha permitido y dejado que crezca y en la medida de que esto suceda, es también la poca y nula posibilidad de que se enmiende este cada vez más grande saqueo y latrocinio de luz.

¿Quién y quiénes pagan la energía que roban miles de mexicanos?. La contestación es sencilla: Los mismos usuarios, los que forman el padrón oficial de usuarios y la desgracia de tener la contratación oficial del servicio de energía eléctrica ante la Comisión Federal de Electricidad, pues es lógico y no hay que dudarlo, el costo de producción se prorratea entre todos los que tienen contrato y por tanto, es la sencilla razón por lo que en México es caro el costo de consumo de energía eléctrica lo mismo para uso doméstico que comercial e industrial.

Aparte de los rateros de luz ajenos directamente a la Comisión Federal de Electricidad, hay que incluir y considerar que los trabajadores de la C.F.E. directamente y ellos mismos son los que también se roban la energía eléctrica.

Entre las variadas modalidades de robo de luz que hacen empleados de la C.F.E., además de encargarse personalmente de ofrecer sus servicios por la “propina que desee dar” para instalar “diablitos” en los medidores de infinidad de casas habitación, comercios, edificios departamentales y en oficinas de gobierno, hay que agregar que dentro de la Comisión Federal de Electricidad, hay trabajadores que a plena luz del día y actuando “por órdenes superiores”, según aseveran estos “disciplinados y cumplidores” empleados, se encargan de “pasar”, conectar o traspasar energía eléctrica de un medidor de domicilio particular o comercial a una oficina de gobierno o de las mal llamadas descentralizadas cuando se sostienen con impuestos de todos los mexicanos y que son otorgados por el gobierno federal.

No hay manera de negar que en el robo de energía eléctrica, todos somos culpables, ya que de una u otra manera participan lo mismo usuarios que personal de la propia C.F.E.

En repetidas ocasiones, la mencionada paraestatal se ha lamentado y hecho público que una de sus grandes fugas son los famosos “diablitos, colgados y agarrados” que no son más que el pasar luz a consumidores sin que tengan medidor.

En días pasados, las oficinas en Torreón, Coahuila, de la citada Comisión anunció una vez más, que tomará el toro por los cuernos al aceptar que cada vez son más los “diablitos” en grandes sectores poblacionales.

Reconoce que es un problema de años atrás y que su aumento ha sido alentado por la falta de actuación al no procederse contra los roba-luz.