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Carlos Robles

Chavelo y Chepina

Los dirigentes en Coahuila del nuevo partido “Humanista”, refiriéndose a las cualidades que deben tener los aspirantes a candidatos para diputados federales que lleven la representatividad de ese nuevo instituto político en las elecciones del año entrante, señalaron que deben ser personas de buenas costumbres, no pertenecer a ningún sindicato ni corriente política que los avale y de manera preferencial que su perfil sea honorable y confiable.

Mi Columna

Chavelo y Chepina

Por Carlos Robles Nava

Los dirigentes en Coahuila del nuevo partido “Humanista”, refiriéndose a las cualidades que deben tener los aspirantes a candidatos para diputados federales que lleven la representatividad de ese nuevo instituto político en las elecciones del año entrante, señalaron que deben ser personas de buenas costumbres, no pertenecer a ningún sindicato ni corriente política que los avale y de manera preferencial que su perfil sea honorable y confiable.

Dicen que “el pedir no empobrece”, como igualmente “no pidas lo que no puedes dar”, pues es un hecho que Alfredo Narváez Nava, Coordinador General en el Estado del citado partido y su Presidente en esta misma Entidad, Gerardo Covarrubias Chávez, por ser nuevos en la “polaka” desconocen que su cabeza principal, es decir el jerarca nacional del “Humanista”, el torreonense, Javier López, tiene una cola tan larga que es demasiado difícil ocultarla, pero sobretodo, que Javier conocido más como “Chavelo” antes de ser “Humanista”, fue una fuerte pieza del panismo de la Perla de La Laguna, ocupando un puesto preponderante dentro de la administración de quien fuera alcalde en esos años, Jorge Zermeño Infante, que le permitió desde esa privilegiada posición perfilarse como candidato a la Alcaldía de Torreón, postulado por Acción Nacional, candidatura que a la postre perdió estrepitosamente con su contrincante el priista Juan Marcos Issa.

Al margen de lo anterior, Javier López, “Chávelo”, que se anota como creador del “Humanista” se unió a la supuesta panista, Josefina Vásquez Mota, para dar nacimiento a nivel nacional al mencionado naciente partido político.

Chepina Vásquez Mota y “Chavelo”, hicieron mancuerda cuando la primera fue Secretaría Federal de Desarrollo Social y ocupando el lagunero “Chavelo”, también un puesto dentro de la estructura de SEDESOL en una de las células que repartía becas a jóvenes carentes de recursos económicos.

La nueva alianza entre “Chepina y Chavelo”,  fue para crear al “Humanista” uniéndose éstas dobles caras que como siempre se han identificado estos dos oportunistas de la política que una vez traicionado al Partido Acción Nacional, dieron forma a un nuevo partido considerando que  ante sus derrotas dentro del panismo, se esfumó toda posibilidad de volver a ser tomados en cuenta como suspirantes representando al blanquiazul.

En el caso concreto de Coahuila, para darle nacimiento estatalmente al “Humanista”, Javier López, recurrió y presentó indebidamente al Instituto Electoral y Participación Ciudadana de Coahuila, copia fiel del padrón de militantes panistas.

Mediante esta artimaña, Chavelo consiguió la aceptación de las autoridades electorales del Estado, para conseguir el reconocimiento oficial en Coahuila, de “su partido” el Humanista.

Para cientos de panistas coahuilenses, ha sido toda una sorpresa, pero a la vez malestar, haber encontrado sus nombres en el Partido Humanista, como militantes.

No han sido pocos los militantes de Acción Nacional de Coahuila que están informándose de qué manera pueden refutar ante el Instituto Electoral y Participación Ciudadana de Coahuila, que al Humanista ni a través de los medios de comunicación saben de su existencia y menos haber dado su consentimiento para figurar en la lista de supuestos integrantes del mencionado partido.

Los dirigentes estatales del “Humanista”, no podrán conseguir candidatos a diputados federales que los represente en su partido con el perfil que desean y lo hicieron público, principalmente personas íntegras, honestas y no llevar encima la bandera de otras ideologías partidistas, entre otras cualidades deseadas, cuando su líder nacional carece de estos atributos ya que su trayectoria dentro de los trabajos gubernamentales en los que incursionó y en la política, no ha sido del todo honesta e íntegra, pues solo hay que revisar cómo cumplió y realizó las encomiendas recibidas en el reciente pasado.(www.intersip.org)