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Guillermo Robles

Historia, leyendas, mitos y tradiciones de la Navidad

 Nicolás de Bari era un hombre bueno, nació en el año 360 después de Cristo y, pese a la muerte de sus padres desde su infancia, logró mantener una vida ejemplar, incluso con extraordinario buen humor.

 Había nacido en el seno de una familia rica de los países bajos europeos, aunque se dice también que era de Mira, en Turquía y en su edad madura decidió emprender estudios religiosos hasta convertirse en obispo de su tierra.

          OPINIÓN

Por: Guillermo Robles Ramírez

 

Historia, leyendas, mitos y tradiciones de la Navidad

Nicolás de Bari era un hombre bueno, nació en el año 360 después de Cristo y, pese a la muerte de sus padres desde su infancia, logró mantener una vida ejemplar, incluso con extraordinario buen humor.

 Había nacido en el seno de una familia rica de los países bajos europeos, aunque se dice también que era de Mira, en Turquía y en su edad madura decidió emprender estudios religiosos hasta convertirse en obispo de su tierra.

 Precisamente la bondad con la que actuaba y principalmente amor por los niños, lo convirtieron en un santo, por lo que años después de su muerte se le conoció como San Nicolás, Saint Nikolaus o Sinterklaas, según el país donde se le nombre.

Cuenta la historia que este obispo viajó a España, donde tenía la costumbre de hacer anotaciones en un libro rojo en torno al acompañamiento de los niños y, en Ámsterdam, el 24 de diciembre, pasó por encima de algunos tejados para sorprender a los pequeños.  Pedro, un moro sirviente suyo, le ayudó a reemplazar con algunos regalos por la paja y zanahorias que los niños zuecos dejan junto a la chimenea.

Esta intrépida empresa le significó la inmortalidad. Santa Claus o Saint Nikolaus o Sinterklaas es ahora el santo patrono de los niños, las muchachas casaderas, los prestamistas, los marineros, los prisioneros y los criminales.

Es además patrono de Rusia, Grecia, las ciudades de Lucerna, en Suiza; Lieja, en Bélgica y Friburgo, en Alemania. Tiene más iglesias que cualquiera de los 12 apóstoles de Jesús: 400 en Inglaterra, 300 en Bélgica y 60 en Roma.

Cuando los irlandeses llegaron a Estados Unidos, lo hicieron cargados de muchas de sus tradiciones, de suerte que se empezó a popularizar la figura de Sinterklaas en el nuevo mundo.

La rápida pronunciación de su nombre derivó luego en Saint Claus, Santa Claus y ya castellanizado en Santa Clós.

Su imagen es ya muy popular en todo el mundo. En China se le conoce como El Anciano de Navidad, en Europa entera es Papá Noel y en Rusia se le dice Abuelo Escarcha.

Santa Clós es sólo uno de los mitos que se recuerdan en la Navidad, época de muchísimas tradiciones del mundo entero que ahora retomamos dentro de nuestras creencias populares.

Pero en realidad, la Navidad, es decir, la época en la que se recuerda el nacimiento de Cristo, puede ser cuestionada por sí misma, pues la verdadera historia de cómo sucedieron las cosas hace más de dos milenios, suele ser muy diferente a lo que ahora conocemos.

Nunca será suficiente información para los incrédulos o personas de poca fe quienes con supuestas actitudes de golpe de pecho de honestidad de nunca mentirle a un niño se comportan como verdaderos Grinch´s en estas épocas navideñas en donde sin tocarse el corazón les dicen a los niños que Santa Claus no existe.

 Para esas personas amargadas y no precisamente amargadas sexuales la existencia o inexistencia de Santa Claus va más que el demostrarlo sino se trata de una cuestión de fe para los niños pero sobre todo ilusión llena de mucha creatividad y felicidad. Son temas de nunca acabar como aquellos de si existe el amor o no, Dios o un Ser Supremo, La Virgen de Guadalupe, los fantasmas, u ovnis, etc., pero el hecho de no poder verlos tampoco significa que no existan sino es una cuestión de creencias y fe.

No le robe esa oportunidad a los chiquitines de tener esa ilusión  llena de historias, leyendas y mitos que tradicionalmente en épocas de Navidad siempre surgen. En donde seguramente en alguna etapa de tu niñez también creíste en Papá Noé, el Niño Dios, o los tres Reyes Magos y que por alguna razón injusta dejaste de creer en ellos, pero ellos aún se acuerdan de ti. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) www.intersip.org