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Guillermo Robles

También se las deben de pedir

     Cuando alguien le dice que fulano de tal es una persona de mundo, a cualquiera se le puede venir a la cabeza que ese individuo es alguien conocedora de muchos temas, posiblemente adquiridas por su basta fascinación a la lectura. También pudiera considerarse como gente que ha visitado muchos países por cuestiones de negocio o como simple turista. También es fácil de confundir aquellos amantes de viajar pero con conocimiento de causa a los lugares a donde va a visitar y no por estatus.   

OPINIÓN

            Por: Guillermo Robles Ramírez

            También se las deben de pedir

            Cuando alguien le dice que fulano de tal es una persona de mundo, a cualquiera se le puede venir a la cabeza que ese individuo es alguien conocedora de muchos temas, posiblemente adquiridas por su basta fascinación a la lectura. También pudiera considerarse como gente que ha visitado muchos países por cuestiones de negocio o como simple turista. También es fácil de confundir aquellos amantes de viajar pero con conocimiento de causa a los lugares a donde va a visitar y no por estatus.

            Cualquiese que  sea la situación una persona de mundo no se va definir por el simple hecho de visitar una nación o lugar sino también el conocer un poco sobre la cultura y costumbres de esa localidad, es decir, cada quien hará de sí mismo una persona de mundo o alguien hueca que nada más por decir que visitó tal lugar para presumir con sus amistades.

            Una de las mejores maneras de aprender y conocer el mundo aparte de estudiarlo en libros o enciclopedias es viajando. Es ahí donde se complementa el conocimiento adquirido, se confirma o desecha lo que la gente dice como leyendas urbanas como grandes conocedores del mundo.

            Nada más por mencionar una éstas leyendas o más bien habladurías es el típico ejemplo cuando se sabe que se viaja a la isla de Cuba. Siempre sobran recomendaciones sobre todo para los hombres en busca de aventuras gratis es llevar una maleta extra lleno de diferentes artículos como forma de pago por sexo como si fuera un trueque de cuerpomátic a cambio de ropa, cajetillas de cigarros, pasta de dientes, ropa interior de dama y supuestamente lo más apreciado que el mismísimo oro, el lápiz labial.

            Existen quienes hacen caso y ahí van llevando cargados como  húngaros, sus maletas repletas de chuchulucos para pagar allá a la isla cubana.  Pero ¡Oh sorpresa!,  ya estando allá se llevan el chasco de su vida pues en realidad no quieren nada de esos artículos. Lo que quieren es dinero de su propia moneda o dolarucos, en otras palabras tienen bien conceptuado la comercialización y sus formas de pago  y no mitos estúpidos.

            También en cada país se tiene sus propias leyes y requisitos para ingreso de turistas como en el caso de nuestro vecino el «Tío Sam», que no solo basta con tener el pasaporte sino hay que cumplir con una serie de requisitos para la entrega de la visa para poder legalizar la entrada o estancia en su territorio nacional pero aún con eso ellos se reservan la autorización una vez llegando a puentes fronterizos.

            En nuestro país funciona diferente ya que los policías fronterizos, también conocidos como los «comanches», con la diferencia de que ahora en tiempos modernos son todos unos licenciados porque son contratados por la Secretaria de Hacienda los que hacen sus funciones pero para términos prácticos son los mismos,  nada más los ven güeritos, hablando mochos o con placas gringas, no les piden documento alguno y sin saber si ése ciudadano americano es perseguido por las autoridades o si tiene antecedentes penales, simplemente los dejan pasar sin saber si vienen a terminar de hacer sus fechorías en nuestro país o terminan haciendo otras más graves, como ya ocurrido con «turistas estadounidenses» pederastas.

            Las leyes son diferentes y para algunos hasta extremistas, como el caso de los países de Europa, le solicitan a los extranjeros a registrarse con las autoridades locales, y lo mismo lo hacen en el sector hotelero para sus clientes, en donde en la mayoría de los casos se les es retirado el pasaporte al momento de registrarse y éstos son devueltos al finiquitar la factura o salida del hotel, pero mientras duren el tiempo de hospedaje queda bajo resguardo en la recepción del hotel.

            Este tipo de procedimiento tiene como uno de los principales objetivos evitar la inmigración ilegal que se pudiera al ingresar en los aeropuertos, puertos marinos, estaciones de tren o fronterizo terrestre.

            El pasaporte es más que nada un medio de identificación acreditando la estancia del extranjero.

            Para la mayoría de los hoteleros del país por no mencionar todos, incluyendo a los de Coahuila, han viajado cuando menos una vez en su vida ya sea por placer o de negocio a algún país europeo teniendo que dejar sin excepción alguna su pasaporte y respetar las leyes de allá, y obviamente lo han hecho con mucho gusto sin quejarse o incomodarse por tener que dejar un documento de mucha importancia.

            Incomprensible la actitud de la Asociación de Hoteles de Coahuila, a tener que sujetarse a la reforma de la Ley de Turismo en la cual los hoteles pidan identificación a los huéspedes para reportar dicha información a los diferentes corporaciones policiacas, con la finalidad de combatir la inseguridad en el que se encuentra no solamente en la entidad sino en el resto del país.

            Los argumentos sobran de los presidentes de hoteleros en el país, dicen que la falta de confianza por parte de las autoridades para proporcionar dicha información. Sin embargo  es la misma desconfianza que brinda el sector hotelero, porque ya se han dado casos en donde han tenido que intervenir los tres niveles de seguridad para sacar y asegurar a maleantes del crimen organizado hospedado en esos hoteles en donde su forma de pago es en efectivo y por adelantado para que no sean molestados mientras operan en Coahuila u otras entidades y sin informar a las autoridades locales o fiscales el registro de estas personas.

            Por lo general los más chillones son los que más se  han visto beneficiados por éste paraíso de utilidades y fiscales, ya que al no registrarlos como se debiera evidentemente no hay impuestos que pagar, pero sí muchas vidas de inocentes quienes pagan la cuenta.

Más que evidente la reacción de la inconformidad de este organismo hotelero de no aprobar iniciativas para mayor seguridad a la población y pensando exclusivamente el cómo llenar sus bolsillos a consta de la sangre de inocentes.

           El huésped que se sienta intimidado de proporcionar una identificación es porque tiene cola que le pise o acaso nada más en las Europas, se puede tomar medidas de seguridad. Da la impresión de que la Asociación de Hoteleros de Coahuila y otras entidades prefieren apostarle a la inseguridad.  (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013 ) www.intersip.org