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Carlos Robles

Es fama, pero bien ganada

Verdad o mentira, rumor o simple “chiquillada”, la versión de que los diputados locales coahuilenses que constituyen la Sexagésima Legislatura del Congreso del Estado, pidieron aumento salarial a escasos cinco días de haber iniciado sus funciones, cayó como balde de agua fría a los sectores productivos de Coahuila.

Mi Columna

Es fama, pero bien ganada

Por Carlos Robles Nava

Verdad o mentira, rumor o simple “chiquillada”, la versión de que los diputados locales coahuilenses que constituyen la Sexagésima Legislatura del Congreso del Estado, pidieron aumento salarial a escasos cinco días de haber iniciado sus funciones, cayó como balde de agua fría a los sectores productivos de Coahuila.

Existe antigua “leyenda” que cuando una persona es aceptada en un trabajo y pregunta cuánto va a ganar, la respuesta es de “primero dime que sabes hacer”. Esa misma frase o palabras se le adjudico en cierto tiempo, a las sexoservidoras, prostitutas, “mariposillas de media noche”, “mujeres malas, pero que están re buenas”, etc., cuando daban la cotización de sus servicios y dependiendo de la cantidad, el “cliente” reparaba y de inmediato, respondía “pues que me vas hacer”.

Oficial ni extraoficialmente se ha dicho directamente de que diputado o de qué fracción parlamentaria salió la descabellada petición, pues en el interior del Congreso se ha guardado hermetismo.

Sin embargo, el nuevo Presidente de la Junta de Gobierno del Congreso local, José María Fraustro Siller, inmediatamente fijó su postura con “no son tiempos para hablar de aumentos salariales”.

La iniciativa privada, particularmente la de Torreón, entre sus representantes en los comerciantes organizados, industriales y otros organismos empresariales, inmediatamente le contestaron a los nuevos diputados con una serie de calificativos de como “primero demuestren que son productivos”, “son unos sinvergüenzas”, “son abusones, no cumplen con su trabajo”, etc., sin faltar quienes opinaron que deberían bajarles el sueldo porque casi no trabajan.

La constante de que son una “bola” de flojos y que no desquitan lo que ganan, se ha ido enquistando entre los diputados sean locales o federales, así como entre los senadores, lo que es lamentable.

Cierto o no, solo es fama, pero es una realidad que esa es la opinión que tenemos en general los mexicanos de nuestros representantes populares en los Congresos Estatales, así como en las Cámaras Baja y Alta.

Aún y hasta ahora no ha nacido o surgido un líder o presidente de alguna de las múltiples fracciones parlamentaria partidistas que constituyen los congresos sean locales o federales, que haya llevado a la realidad un proyecto de que los legisladores sean más productivos, sobretodo que no estén esperando solo recibir iniciativas de diferentes entes, incluyendo a los gobernadores de sus respectivos terruños.

Si en alguna legislatura ha ocurrido y surgido la extraña presentación de una iniciativa para dar nacimiento o reformas a tal o cual ley, ha sido tan pocas las ocasiones que no se recuerda ese hecho, al menos ni el medio legislativo y menos entre la comunidad en general, pues la realidad es que son casos tan aislados que quedan en el olvido y en contadas ocasiones, pero demasiadas contadas, se tiene memoria de que se haya despertado la inquietud de algún diputado o fracción de demostrar el interés y ganas de trabajar en algo propio.

Al menos por lo que se dice, los diputados en cualquiera de sus figuras, sean locales o federales, antes de llegar a la curul recorren sus distritos, se reúnen con los ciudadanos de esos sectores y escuchan peticiones y planteamientos y aunque la mayoría son para tal o cual obra, para mejorar las calles, el parque público, etc., surgen también, aunque sea de vez en vez, exposiciones en los que vale la pena legislar, pero ya por cuenta directa de los diputados presentando una iniciativa propia.

¿ Qué no hay temas que les sirva a nuestros “representantes” del pueblo para crear o reforma leyes que beneficien a la comunidad de su distrito electoral”.

Si es así, al menos, los presidentes de cada fracción parlamentaria partidista debe hacerlo y si a ésta le falta creatividad, inteligencia o iniciativa, contraten a uno o dos asesores para que trabaje por ellos, porque al menos son muchas las voces que cuestionan su pago y lo poco que trabajan.

Que eso de que cobran mucho y no desquitan ha sido pura fama, es probable, pero como se ha dicho ya en algunos otros sectores, solo es fama, sí, pero muy bien ganada, quien sabe porqué. (www.intersip.org)