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Carlos Robles

A quién protegen

Se dice que la solución de muchos problemas, desgracias e incidentes, es la prevención, incluyendo en esto las enfermedades, sin embargo, las instituciones, autoridades o dependencias que deben hacer esa labor, no cumplen con ella, sumándose el agravante de la terquedad, falta de cultura y otros factores de las víctimas de sucesos que no tienen por qué ocurrir.

Mi Columna

A quién protegen

Por Carlos Robles Nava

Se dice que la solución de muchos problemas, desgracias e incidentes, es la prevención, incluyendo en esto las enfermedades, sin embargo, las instituciones, autoridades o dependencias que deben hacer esa labor, no cumplen con ella, sumándose el agravante de la terquedad, falta de cultura y otros factores de las víctimas de sucesos que no tienen por qué ocurrir.

En estos primeros 25 días del 2015, lo mismo en la ciudad capital coahuilense, como en Torreón y Monclova, al menos por ahora en estas tres comunidades, se han registrado situaciones en donde resultan víctimas trabajadores, que si bien es cierto que en la mayor parte de estos casos ha sido, por imprudencia o falta de cuidado, no hay que ocultar la responsabilidad que tienen las llamadas direcciones municipales de protección civil y que no cumplen con ese papel.

En realidad, la mayor parte de los pobladores desconocemos las funciones de estas Direcciones Municipales de Protección Civil, porque en hay confusión y desconocimiento de si están trabajando en bien de la protección comunitaria o para su “protección” en el bienestar personal acudiendo a negocios a solicitar “moches” o cuotas de disimulo como ya está sucediendo en algunas de las ciudades mencionadas y concretamente Saltillo, por lo informado en los medios, sus directores trabajan más para protegerse para los tiempos venideros estirando la mano que por la integridad física de quienes desempeñan actividades con distintos rangos de peligrosidad física.

La semana pasada, un trabajador que cumplía en una en el proceso del segundo nivel o piso del puente de Luis Echeverría, frente a la tienda HEB en Saltillo, al caerse de una altura de cuatro meses cuando se encontraba haciendo su tarea en uno de las llamadas través.

Conforme a la primera información dada a conocer en los medios, la seguridad del pobre trabajador dependía de un endeble y simple “mecate” que lógico no fue suficiente para amortiguar el peso de  esta víctima de la indolencia e irresponsabilidad de las autoridades de Protección Civil. El arnés obligatorio que debió traer el infortunado obrero, quedó en el olvido como sucede en muchos casos y por es poco, uno más es el edificio de bulevar Carranza y calle Chihuahua, lugar donde funcionó por muchos años la Auditoria Superior del Estado y en donde los colocadores de fachada trabajan en simples andamios pero ni siquiera “sujetando su seguridad” con un mecate y menos un arnés estando laborando a una altura no menor de diez metros.

En Monclova y Torreón en este primer año del 2015 más de dos a tres trabajadores de la construcción, han recibido tremendas descargas eléctricas al pegar accidental y descuidadamente las varillas que lleva u otros objetos metálicos con líneas de alta tensión. Por fortuna, solo recibieron electricidad que los dejó incapacitados por días o semanas.

Las oficinas de protección civil se concretan hacer simples visitas que no llegan ni siquiera a verdaderas inspecciones para obligar a los dueños de esos negocios a cumplir cabalmente con lo que marcan las normativas de seguridad y protección para los civiles.

Inclusive, ni siquiera se preocupan en comprobar y asegurarse de que el personal de esos negocios, particularmente restaurantes y otros de regular y alta concurrencia como supermercados, panaderías, etc., haya recibido la más mínima instrucción que hacer en caso de una emergencia por conatos de incendios, llegando su ignorancia y desconocimiento de ni siquiera haber sido enseñados e indicados, precisamente por Protección Civil, como manipular con extintor.

La famosa y llamada “revisión” a nuevos negocios para comprobar si cumplen con los mínimos requisitos de protección civil, consiste en que el inspector e inclusive el director ante la falta de personal para hacer esas funciones, simple y sencillamente acude echa una que otra “mirada” al interior, saluda al dueño o encargado para ubicarlo en caso de tener necesidad de una nueva “visita” para estirar la mano.

Son irreales esas dizque inspecciones, pues de hecho se tratan los cobros que se hacen en las cajas de Tesorerías Municipales, en simplemente una cuestión recaudatoria.

Da lástima esta situación, en donde queda más que mostrado que una vez ahogado al niño, hay que tapar el pozo, como ha ocurrido en las dos que tres ocasiones en menos de seis meses que el famoso segundo piso de Luis Echeverría se han venido abajo trabajadores. (www.intersip.org)