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Carlos Robles

Medio hit para Chilo

Cuando la autoridad municipal de Saltillo, anunció el año pasado que sería obligatorio el uso del taxímetro, por considerarse lo más justo en el cobro de los trabajadores del volante y el mayor beneficiario seria para el usuario que por años y años se cansó de quejarse de las tarifas abusivas por lo elevado en el servicio de este transporte público urbano, hubo los incrédulos, pero también los que reconocieron la decisión tomada por su Edil, Isidro López Villarreal.

Mi Columna

Medio hit  para Chilo

Por Carlos Robles Nava

Cuando la autoridad municipal de Saltillo, anunció el año pasado que sería obligatorio el uso del taxímetro, por considerarse lo más justo en el cobro de los trabajadores del volante y el mayor beneficiario seria para el usuario que por años y años se cansó de quejarse de las tarifas abusivas por lo elevado en el servicio de este transporte público urbano, hubo los incrédulos, pero también los que reconocieron la decisión tomada por su Edil, Isidro López Villarreal.

Desde el anuncio de este proyecto, un reducidísimo grupo de taxistas levantaron la voz y con diferentes estrategias presagiaron fracaso, empezando con la pretensión de que los taxímetros se compraran e instalaran con los impuestos que pagamos quienes vivimos en la ciudad capital coahuilense, lo que a todas luces hubiese sido no solo un error, sino una cachetada para los contribuyentes, sobre todo cuando históricamente los trabajadores del volante y los dueños de placas, autos y concesión, se han acostumbrado a llorar para acarrear a su molino.

Este primer intento fracasó y vino un segundo cuando ese mismo limitado número de taxistas dizque independientes, pero pertenecientes en su mayoría a una sola agrupación muy conocida, pidieron y lograron dos que tres plazos para tener instalado el taxímetro, argumentando que la empresa contratada no tenía suficiente capacidad de instalación, cuando que el retraso se debió al muy estilo mexicano de acudir a última hora.

Una vez librados esos obstáculos, el ayuntamiento sentenció sobre las multas en aquellos casos en que a partir del primer o segundo día de este mes de febrero no trajera taxímetro y anduviera “ruleteando” . Aunque hubo pocos que menospreciaron la advertencia de la autoridad municipal y que a final de cuentas fueron sacados de servicio, siguió avanzando el proyecto del taxímetro que si bien es cierto que otros alcaldes del pasado pretendieron hacerlo realidad, ninguno lo hizo por “temor” a los líderes de los sindicatos de taxis, ante la fama, por cierto mala, de que se han rodeado y los antecedentes de con gritar y manifestarse, bloqueando algún bulevar, dominan a las autoridades municipales.

Esto último, fue el último recurso de un pequeñísimo grupo de taxistas “inconformes” que suspendieron su actividad para ir a “protestar” porque las tarifas fijadas les resulta incosteable. El grupo “gritón” que sorprendió a algunos medios de comunicación diciendo que el 80 por ciento de los concesionarios “paralizarían a Saltillo suspendiendo su servicio.

¿Cuál fue la realidad?: Si fueron 100 o 150 a lo más, los taxistas “manifestantes”, es mucho decir y por cierto no representaron tan ni siquiera el 2 por ciento del total de las 5 mil 500 concesiones de placas de taxis que cubren este servicio en la ciudad.

El Alcalde, Isidro López Villarreal, cedió poco o medianamente, al abrir expectativas de que se estudiarían las tarifas de “banderazo”, kilómetro recorrido y tiempo se lleve el viaje.

Llama la atención el que se vaya a estudiar el asunto de las tarifas, pues se supone y al menos así quedo entendido que la demora para echar andar el proyecto, fue porque se estaba recabando información de lo cómo es el cobro en otras ciudades del país con taxímetro.

Las tarifas de taxímetro fijadas en Saltillo, son ligeramente similares a las de Monterrey, Querétaro y otras ciudades de México en donde hace años se cuenta con taxímetro y los concesionarios trabajan satisfactoriamente o es que en Saltillo se establecieron al arbitrio y sin estudio alguno.

Considerar como lo está ofreciendo el municipio saltillense de fijar una cuota diferente al hacerse un viaje a Arteaga o Ramos Arizpe, además de verse como una burla, la pregunta obligada es si en Monterrey se cambia la tarifa cuando es un viaje a los municipios de esa zona conurbada, cuando que el taxista ya está haciendo un cobro por kilometraje y tiempo. Sería justo o simplemente una forma de tapar la boca al grupo minoritario que dice que solo sale para “medio comer”, dependiendo de lo que es su alimentación diaria y en qué lugar, en su casa, restaurante, etc.

Los saltillenses usuarios de taxis  a diario u ocasionalmente, le reconocieron un hit o un diez a Isidro López Villarreal, cuando puso en marcha el sistema del cobro con taxímetro, sin embargo, las víctimas eternas de los cobros abusivos califican de medio hit con este cambio dizque para estudiar, lo que ya fue estudiado. (www.intersip.org)