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Carlos Robles

Vayan sobre los compadres

Generalmente los delitos de sobornos, chantajes e influencias se cometen y ejercen con la participación de más de una persona, sin embargo, en este último de los casos, es recurrente que pese a los años que vivimos en que se habla tanto de cero tolerancia, sigue imperando el poder de unos pocos, sobre grupos numerosos.

Mi Columna

Vayan sobre los compadres

Por Carlos Robles Nava

Generalmente los delitos de sobornos, chantajes e influencias se cometen y ejercen con la participación de más de una persona, sin embargo, en este último de los casos, es recurrente que pese a los años que vivimos en que se habla tanto de cero tolerancia, sigue imperando el poder de unos pocos, sobre grupos numerosos.

Los coahuilenses nos enteramos y damos cuenta a través de algún medio de comunicación cuando la lidereza o líder de barrio o colonia, así como del funcionario de menor categoría ejercen su influencia sobre elementos policiacos cuando éstos detienen a uno o más ratas para liberar a ese o esos.

Supuestamente ese tipo de influencia o poder ha desaparecido del mapa coahuilense, aunque eso sea en teoría, porque la realidad es que siguen nuestros policías, municipales o estatales, cediendo a los intereses de esos funcionarios y dirigentes dizque influentes.

Aunque es un sistema no desterrado del todo en las diversas regiones de Coahuila, en los últimos meses donde está siendo común ese tipo de convivencia o cofradía porque no puede llamársele de otra manera, es en la región Sureste comprendida por Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga.

Lo último informado es la detención de un chavalo sinvergüenza que llevaba ya tiempo robando vehículos, en particular de las ciudades del sarape y Ramos Arizpe. Se trata de Luis Nicolás Durón Ochoa, conocido en el bajo y alto mundo de la delincuencia como “Nikito”. Es originario de Ramos Arizpe, donde tiene su domicilio y sobrino del actual regidor del Ayuntamiento de esa comunidad, Eduardo Durón.

Según la información, el “Nikito” sus principales acciones delictivas las vino cometiendo entre Ramos y Saltillo y en cuatro ocasiones por robar vehículos fue detenido y puesto en libertad porque es sobrino del regidor Durón.

Cuando era detenido en Ramos, invocaba de inmediato a su tío Lalo, el regidor ramosarizpense y así de rápido los policías de esa comunidad lo soltaban y “Nikito” seguía robando, aprovechando la influencia del tío.

Esta quinta captura del sujeto de marras, fue en Saltillo y puesto trás las rejas de la chirona o sease la ergástula, pese a que ofreció a los policías saltillenses, primero un coche robado que tenía en “resguardo” en una casa particular y como los polis no aceptaron, ofreció un segundo vehículo oferta también rechazada por los gendarmes.

Las razones, motivos y circunstancias por lo que los policías saltillenses no aceptaron el chantaje de Nikito, no se conocen, existiendo solo dos creencias: Que los policías que lo detuvieron son muy “honraos, honraos” o porque la jurisdicción del tío regidor ramosarizpense, Eduardo Durón, no alcanza hasta la ciudad capital coahuilense.

Sin embargo, en Saltillo fue puesto en libertad porque el delito imputado de traer algo robado, no amerita encarcelamiento y se castiga solo con sanción económica, al menos es la apreciación de los jueces penales. Con esto queda claro y preciso que es indispensable agarrar al o los ratas con las manos en la maza, es decir, cometiendo el latrocinio.

Por otra parte, estos raterillos o raterotes seguirán haciendo de las suyas y ejerciendo “su profesión” libremente mientras invoquen la influencia de algún pariente o amigo, mientras las autoridades de los 38 municipios de Coahuila, no trabajen en la concientización de los policías  de hacer caso omiso a la parentela influyente y, por otra parte, levar a cabo similar labor entre sus funcionarios de todo nivel para que pidan a conocidos y cercanos, no involucrarlos en sus malas mañas, porque de lo contrario, sería necesario actuar contra los parientes de esos delincuentes, pues por algo es recurrente la frase de que “no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre” y aquí en compadres se convierten los policías e influyentes parientes familiares, los primeros por amedrentarse y los segundos, por permitir se tome su nombre para evadir a la justicia. (www.intersip.org)